ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

ÓRDEN DE PUBLICACIÓN EN EL LATERAL DEL BLOG. DISFRUTAD DE LA LECTURA, AMIGOS.


miércoles, 28 de abril de 2010

LOS PREMIOS... TODOS JUNTOS.

Queridos Autores,
ya sé que la espera ha sido larga... también mis espacios sin tiempo lo son... Esa es la razón de la demora, por la que os pido, de nuevo, excusas.

Hoy tengo el honor de, de la mano del Príncipe, como siempre, entregar esas tres menciones especiales a los textos publicados sobre el tema: "Empecemos juntos..."

Han sido muy originales y la verdad es que los derroteros que las historias han seguido... Nos dejaron sorprendidos.

Bueno, sin más dilación...

Os ruego un momento de atención,

Los tres ganadores en esta ocasión son:





21 gramos de Alma, por su texto: "A las puertas de tu suerte"

Seo, por su relato: "Electroshock"


y ...


Pedro, por su historia: "Eclipse de corazón".


Este presente, es para vosotros.
Libres de disfrutarlo en la manera que creáis conveniente, eso sí, va cargado de nuestro cariño, admiración y respeto que, desde este hermoso reino, siempre hemos sentido por todos y cada uno de los Autores que nos han regalado tantos momentos...



En breve comenzaremos a publicar los siguiente textos, del tema: "Refranes Populares".

Gracias, una vez más. Sois... Autores Comansi, sin duda.
Un beso.
Emig y Natacha

miércoles, 21 de abril de 2010

A LA ESPERA...

Queridos Autores,
quedamos a la espera de la entrega de las menciones especiales de vuestros textos "Empecemos juntos".



Muchas gracias por participar una vez más, de manera generosa en el Reino Comansi.
Con mucho cariño recibiremos los votos sobre los 12 relatos referentes a este tema, si alguno de vosotros aún no lo ha hecho.
Tras la entrega de las Menciones, comenzaremos a publicar los textos del último tema propuesto: "Refranes populares".
Tras el cual, se irán publicando todos los relatos que lleguen hasta las puertas del castillo, de tema y género libre.
Muchísimas gracias a todos. Sois excepcionales.
Un beso desde Palacio...
Natacha.

sábado, 17 de abril de 2010

YOLANDA

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas… Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miriada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

Por fin recordé algo. Había alquilado aquella habitación con vistas al mar para relajarme, pero supongo que lo hice en exceso. Miré el botón amarillo otra vez, preguntándome como habría llegado a mí poder.

Salí a la terraza, las nubes y el sol que vi al despertarme parecían moverse de forma diferente, en círculo. Una sensación de mareo me hizo apoyarme en la barandilla. Aquello de sentirme nuevo, era un espejismo. Tenía una resaca de miedo.

-¿Estás mejor? –Dijo una joven desde la terraza de al lado.
-¿Cómo?
-Que si estás mejor. Sabes…No lo hiciste mal a pesar de tu estado…
-¿Quién eres? ¿Hice? ¿Qué hice? –De repente me avergoncé.
-Yolanda, Yoli si quieres.
-Luís.
-Verás, te ayude a entrar en la habitación y a quitarte la ropa.

De repente, mire el botón amarillo que llevaba en la mano, otra vez.

-Si, es mío, me arrancaste los botones de la blusa al trastabillarte y querer agarrarte a algo, y luego… vaya que si te agarraste –Ella rió
-Lo siento. Me pasaría con la bebida…no lo recuerdo. No sé lo que pasó. Te pagaré la blusa. – Dije atropellada y torpemente.
-No es necesario. No importa…no la usaré más.
Aquellas palabras no me sonaron duras y extrañas hasta unos instantes después.
-Me doy una ducha y vuelvo. No tengo las ideas claras.
-Te espero aquí…-Dijo mirando hacía el mar.
Tras dejar correr el agua fría sobre mi cabeza, intentando recobrar el sentido…regresé, aunque sin recordar el episodio de la cama con Yoli.
-De fin de semana…-Dije… sin saber que decir.
-Algo así. ¿Un último cigarrillo?
-No, por Dios, tengo la boca como una alpargata de esparto. ¿Dejas de fumar?
-No…Voy a morir.
-Joder Yoli…no digas eso. –Dije sorprendido

Ella me sonreía mientras daba profundas caladas a aquel cigarrillo. Quizá por mi estado no me había fijado en su aspecto lo suficiente. Su pelo pelirrojo parecía descuidado, sus ojos hundidos e inyectados en sangre estaban rodeados por unas profundas ojeras... El labio inferior comenzó a temblarle. Su brazo derecho se descolgó inclinando su cuerpo hacia ese lado, mientras perdía el cigarrillo de entre sus dedos…

Se me pasó la resaca al instante. A pesar de estar en un cuarto piso pasé a su habitación por el balcón, eso sí, sin mirar hacia abajo. La recogí de la silla. Su cabeza estaba inclinada hacia un lado, y la baba se le caía. Tenía una expresión grotesca pero placentera.

-¡Qué has tomado Yoli….por Dios…Que has tomado! –Le grité

Ella no me respondía. La tumbé sobre la cama. Su cuerpo, inerte, me sobrecogió. Miré a mí alrededor. Sobre la mesilla había una caja de Diazepan vacía. Cogí el teléfono y dije al recepcionista que llamase al 112, que la mujer de la habitación 420 había tomado una sobredosis.
La senté y comencé a abrir su boca y a meterle los dedos hasta donde pude. Me mordió. Le pegué, le grité y volví a meterle los dedos. Por fin… ella vomitó.

-Eso es Yoli, eso es, tranquila, todo saldrá bien. ¿Por qué has hecho esto? Vamos...este será un nuevo comienzo…ya verás, empecemos juntos, Yoli…empecemos juntos…-Dije sin saber porqué.
El servicio de emergencias tardó cinco minutos en llegar. Le había obligado a moverse por la habitación, como había visto en tantas películas, sin saber si eso funcionaría, pero lo hizo. Ella sobrevivió. Al día siguiente, antes de partir, le envié unas flores al hospital con mi tarjeta, seguía inconsciente según me dijeron, pero fuera de peligro. No supe más de ella. Regresé a mi trabajo y a mi vida, con el orgullo de saber que le había salvado la vida.

Seis meses después, yo estaba en mi oficina…

-¿Luís?
-Sí… ¿Yoli?- Dije sorprendido

El corazón me dio un vuelco. Estaba radiante. No quedaba nada de aquella imagen de mujer suicida que tenía grabada en mi memoria. Ni rastro de ojeras, sus ojos negros brillaban sobre un fondo blanco que deslumbraba, su pelo estaba cuidadosamente peinado en una melena corta redondeada, sus labios estaban perfectamente dibujados, y pintados con carmín de color rojo intenso.

-Sabes…”Empecemos juntos”…Es lo último que recuerdo de aquel día. Te parece si empezamos por un café.
-Claro Yoli…encantado. –Dije algo nervioso.
Se cogió a mi brazo… y me tomé el día libre.

Calvarian.

miércoles, 14 de abril de 2010

TERRA AUSTRALIS


Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miríada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.
Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

Todavía experimentaba sensaciones de mareo y confusión mientras me ponía de pie. Tenía vagas imágenes y frases casi completas en mi conciencia. Sólo precisaba tiempo para superar ese estado y terminar de juntar las piezas. Un presentimiento me decía que de tiempo precisamente, no tenía mucho. Noté el suelo de piedra perfectamente lisa hasta donde alcanzaba la vista, el círculo trazado en relieve donde yo había aparecido, y otros dos círculos cerca del mío. Esa era la forma de llegar. Recordaba poco a poco, no tan pronto como deseaba.
En esas otras figuras los botones estaban en rojo. Habían sido perdidos o abandonados por quienes vinieron antes. Los recogí, los metí en un bolsillo de mi pantalón, y abroché el mío a mi camiseta con el alfiler que el propio botón traía. La caminata no fue difícil, el sol no quemaba, no había animales salvajes, ni accidentes del terreno, ni siquiera me sentía sediento o cansado. Las viviendas en el horizonte comenzaban a tomar forma, así como los pensamientos en mi cabeza.


“¿Estás seguro? -Tengo que ir. Algo anda muy mal. – No según los instrumentos. –Los instrumentos no pueden medirlo todo. No tienen presentimientos.-Cierra esa mano, concéntrate y relájate”

Ya estaba tan cerca que escuchaba voces, música, gritos que indicaban celebración, alegría. No me habrían visto todavía, ni me estarían esperando. Mi propia percepción del tiempo era diferente aquí. No sabría decir cuánto había caminado o por cuánto tiempo. Mi botón seguía en amarillo.

“Me alegra informarles que ya hemos superado la fase de experimentación. -¿Cuándo podremos ir? – Cuando ustedes lo dispongan. ¿Cuánto tiempo planean pasar allí?”

Mi memoria y mis pasos alcanzaron la zona de viviendas al mismo tiempo. Los dos viajeros bebían y escuchaban música en un jardín.
-¡Doctor, que sorpresa! ¿Quiere unirse a nosotros?
- En realidad es tiempo de que ustedes se unan a mí. – Les mostré los botones en rojo. -¿Ustedes los abandonaron, verdad? Me engañaron. Nunca tuvieron planes de regresar.
_ Lo siento, doctor; pero nuestras donaciones para el proyecto seguro que son una buena disculpa, además del dinero que seguirá recibiendo cada mes mientras viva. Dejamos todo arreglado.
-Sí, lo dejaron todo: la familia, los trabajos, los proyectos, el resto de sus vidas. Este espacio virtual es una terapia de rehabilitación. Cualquier cosa puede ser programada…en función del tratamiento de problemas psicológicos. No se supone que sea una burbuja para escapar del mundo. Sus cuerpos está en estado similar al coma, sus músculos se están atrofiando, pronto sus articulaciones comenzarían a perder parte de su movilidad. ¡Finalmente ustedes serían dos vegetales!
-Ese ya no es nuestro mundo, doc. Ya no tiene nada que ofrecernos. Cuide esos cuerpos el mayor tiempo posible, y sus esfuerzos serán bien recompensados. Incluso un día puede nombrar a un reemplazante y unirse a nosotros. Se lo ha ganado. ¿Desea verse siempre joven? ¿Buen clima garantizado, a menos que elija otra cosa? ¿Diseñar amistades y acompañantes a su medida? Hizo un buen trabajo. – Señaló con un gesto de su brazo derecho los parques, los valles, la laguna, los replicantes que ellos mismos habían creado, paseando y jugando.
-Me temo que yo he crecido entre el dolor. – Les dije.-Me ha enseñado a enfrentar el mundo real y superarme. Ahora no quiero retroceder. Para ustedes pronto será demasiado tarde para regresar. Para es mi es tarde para aceptar ilusiones. Debo retirarme.
Desabroché mi botón. Presioné con fuerza el alfiler. El dolor registrado fue la señal que me hizo regresar, mientras las imágenes de Terra Australis se desvanecían, reemplazadas por las de la camilla, el laboratorio, el mundo real. No era un “hogar, dulce hogar”, pero era el mundo al que estaba acostumbrado.

Jorge Fénix

domingo, 11 de abril de 2010

IRONÍA DE EXISTIR

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.

¿Dónde estaba?

Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miriada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

Decidí acercarme al borde de la terraza en la que me encontraba, y unas mariposas intentaron distraerme, parecían estar igual que yo, desorientadas, polvorientas, pero vivas. Por un instante supe la verdad a través del aleteo que impregnaba una de ellas en mi tímpano, y solo pude sonreír. Todas eran del mismo color amarillo de aquel botón escondido en la palma de mi mano. Fue entonces que retomé los pasos hacia el exterior de aquella terraza en aquel viejo edificio, mientras las tres mariposas me siguieron sin remedio alguno, aterrorizadas por lo que descubriría, y al asomar mi cabeza observé la tierra levantada del camino que no me permitía ver absolutamente nada. El botón amarillo comenzó a vibrar dentro de mi mano y las mariposas parecían esperarlo con ansiedad, al abrir mi puño duramente cerrado, salió volando una hermosa mariposa más, de un color amarillo tan intenso que las demás se opacaban.

Tuve miedo, intenté moverme y no podía, mi voz se inmutó y sentí ganas de llorar, pero no me quedaban lágrimas, de repente me hallaba desnudo y era un hombre. Los insectos me observaban y tomaban la decisión, yo sucumbí a la hora de mi muerte, comprendiendo que ya no existía en la dimensión a la que pertenecía, y aunque pude recordar quién era, así como la explosión que me quitó la vida, pero era tarde, mi cuerpo ya no me cubría, viajé a la velocidad de la luz y entré en el cuerpo de una bella mujer, una mujer que lloraba de emoción al enterarse de su primer embarazo.

Yo también lloré porque esa mujer había sido mi hermana, a quien nunca pude perdonar en vida después de tantos años. Sabía que pronto lo iba a olvidar, debía empezar junto a ella, ahora como mi madre… para perdonarla, para amarla y aprender la lección de escuálida vida.

Lady Jerez

martes, 6 de abril de 2010

CLICK

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me di cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miríada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.
Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

... Me quede largo rato mirando aquel botón, dándolo vueltas entre mis dedos, cuando al fin decidí avanzar unos pasos, un torbellino de hojas y arena hicieron que cerrara los ojos cubriéndomelos con los brazos. Cuando conseguí volver a abrir los ojos, estaba rodeada de árboles, hileras de árboles, unos detrás de otros, mire hacia todos los lados,
- “¿Qué esta pasando aquí?”- no lograba entender nada, avance entre los árboles, pisando sobre las hojas secas del suelo, algo en aquel bosque me transmitía paz, de repente, encontré un grupo de árboles, con un “te quiero” pintado entre sus troncos, una punzada de dolor en mi corazón, esto lo conozco, eso forma parte de mi, pero no consigo recordar nada, paso mi mano por los árboles pintados de pintura blanca, intentando que al tocar, algo vuelva a mi cabeza vacía, no lograba recordar nada, mis manos juguetean con el botón en el bolsillo, mientras miro vuelve el aire, al principio suave, acariciando mis mejillas, jugueteando entre los árboles, después mas intenso, levantando las hojas secas del suelo, vuelven a formar un torbellino…

¿Y ahora, donde estoy?

Vuelvo a estar entre árboles, pero esta vez son distintos, estos están dispersos, plantados al azar por la madre naturaleza, un ruido cercano de agua correr hace que desvíe mi vista, al avanzar, una cascada de agua brota entre las rocas, un puente de madera, y grandes rocas con grietas. Pajarillos vuelan de árbol en árbol, cruzo el puente para tocar el agua, esta casi helada, y golpea con fuerza mi mano. Para conseguir que me entrara en calor, metí las manos el los bolsillos, volviendo a tocar aquel botón amarillo.


Otra vez el aire, torbellinos vuelven a formarse a mi alrededor, cierro los ojos, ansiando un nuevo destino, al abrir los ojos, una muchedumbre de gente salta fervorosamente a mi alrededor, con el brazo levantado, y aunque no se oye el bullicio, se siente la fiesta, la gente que hay a mi alrededor me mira y sonríe, alguien habla desde un balcón y todas las miradas se posan en él, cuando termina de hablar, lanza con cohete, el Pum retumba en el silencio que me rodea, y acto seguido el bullicio comienza a oírse, la gente ríe, salta, lanzan gaseosa fría al aire.

Fuertemente sujeto el botón entre mi mano, hasta hacerme daño, cierro los ojos, todo el bullicio desaparece, estoy en el altar de una iglesia, una fila de niños esperan para tomar su primera comunión, el sacerdote sonríe, ahí estoy yo, con las manos extendidas, esperando como los demás, y sobre mis manos, el botón amarillo…


Cierro la mano, y todo vuelve a cambiar delante de mí, unos padres observan un estanque de patos, mientras que una niña con ricitos morenos, lanza gusanitos, a los patos que se arremolinan a sus pies…

Vuelvo a cerrar mi puño sujetando aquel botón, todo es bastante desconcertante pero al mismo tiempo, da tanta paz, tanta seguridad, tanto… hogar, sabe a casa, huele a casa…

Abro los ojos, estoy recostada sobre una cama, un álbum de fotos, sobre mi pecho, en la portada, una desdentada niña de unos siete años, con una chaqueta de punto amarilla, con enormes botones color amarillo…

Eso si lo recuerdo, todo se agolpa en mi cabeza de repente…

-“mama, ¿Cuándo sea vieja como tu, me acordare de todo?- dijo la niña mientras jugueteaba con los botones de la chaqueta dentro del ojal.
- Ja, Ja, Ja, Cuando seas vieja como yo… un simple botón, te transportara a tus recuerdos, a los sueños, a los eternos momentos, pequeña. Y nada, podrá impedírtelo. Sonríe nena…

-CLICK.


CAMINO.

sábado, 3 de abril de 2010

ECLIPSE DEL CORAZÓN


“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me di cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miríada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

... Poco a poco, mi oído fue haciéndose eco de los sonidos que saturaban el ambiente; voces lejanas, rugido de motores, bocinas impacientes... todos ellos llegaban hasta mí como procedentes de otro mundo, de otra dimensión, y al mismo tiempo se instalaban en mi cerebro con una claridad turbadora, desconocida por mí hasta aquel momento. Parecía que todos mis sentidos se hubiesen agudizado de manera sorprendente. Incluso la mente, a la que recordaba siempre distraída y dispersa, se encontraba en un estado de lucidez inusual, atenta a cualquier estímulo, tanto exterior como interior.

A pesar de la desconcertante incertidumbre que rodeaba tan siniestra situación, sabía con certeza que jamás me había encontrado en un estado de calma y placidez como aquel que estaba viviendo. Contra toda lógica, no me sentía nervioso ni preocupado, aunque sí que sentía curiosidad por las circunstancias que me habían conducido hasta aquel punto... y, sobretodo, por la procedencia del pequeño objeto que aferraba mi mano tenazmente.

Curiosamente, era ese botón amarillo lo que más me llamaba la atención; algo en mi interior me decía que en él se encontraba la clave de todo aquel sinsentido... Y quizás también otras muchas respuestas concernientes al resto de mi existencia, pasada y futura.

Mis pasos me guiaron en silencio hasta una pequeña cafetería próxima a la playa en la que desperté. Las miradas extrañadas me hicieron pensar en que hasta entonces no había reparado en mi aspecto; en efecto, mi atuendo no parecía el más acorde al lugar o, al menos, difería bastante del que vestían las diferentes personas que allí se encontraban; todas hombres, como yo, exceptuando a la camarera que servía tras la barra, una joven menuda y no muy alta, de cara simpática y sonrisa espontánea; bastante atractiva, a mi parecer, pero sin ser espectacular.
Me acerqué a sus dominios sin reparar en el resto de clientes, que continuaban con sus miradas inquisitivas.

—¿Dónde estoy? —la interrogué.
—¿Cómo dice? —preguntó arrugando la frente y entrecerrando sus preciosos ojillos de gacela.
—Sólo quiero saber dónde me encuentro, eso es todo.
—¿De verdad no sabe usted dónde estamos? —volvió a preguntar con extrañeza.
—Pues ya lo ve; no tengo ni idea.
—Cómo es eso posible. Supongo que habrá llegado hasta aquí de alguna manera.
—También yo lo supongo, pero créame, no lo recuerdo. Tan sólo sé que me he despertado hace un rato tumbado en la arena, nada más.
—Vaya, esto es increíble, nunca me había pasado nada semejante —dijo la camarera mostrando de nuevo su amable dentadura.
—¿Y bien? —le insistí.
—Y, dígame, ¿recuerda usted su nombre, quién es, y todas esas cosas?
—Por favor señorita, sólo quiero saber qué lugar es este, nada más —respondí, intentando no perder la paciencia con su curiosidad—. No creo que le esté pidiendo tanto.
—Perdón, perdón; compréndame, no es una situación usual la suya.
—La entiendo perfectamente, pero ¿puede responderme?
—Claro, claro, no faltaba más.

Lo cierto es que la joven había puesto el dedo en la llaga: ni siquiera lograba recordar mi nombre ni mi procedencia. Hasta entonces lo había pasado por alto, pero cuando ella lo mencionó, me hizo estremecer por primera vez desde que abrí los ojos.
Sus respuestas no aportaron claridad alguna a mi abotargada mente. Todos los nombres que mencionó me sonaron a nuevo, y salí de allí inmerso en una nube de dudas que al fin consiguieron abatir mi ánimo.
Fue entonces cuando me aferré con mayor ímpetu al minúsculo botón que encerraba mi mano derecha; aún pensaba que era el único vínculo que podría transportarme de nuevo a la realidad de mi pasado.
Y justo en el instante en el que dejaba caer todo el peso de mi esperanza sobre aquel objeto amarillo, apareció ante mis ojos la respuesta que buscaba.
Me sonreía apoyada en la baranda que daba al paseo marítimo, a unos escasos metros de donde yo me encontraba. Su cabello moreno le caía graciosamente por la frente, dándole un aire de misterio que la hacía parecer aún más atractiva. Y unos ojos marinos, como nunca los había visto antes, me invitaban insistentemente a acercarme.
Así que no lo dudé un instante y fui hasta ella con curiosidad.

—Al fin te encuentro —fueron sus inquietantes palabras—. ¿Dónde te habías metido?

Me quedé durante un segundo sin palabras, y sin poder dejar de mirarla. Era la mujer más hermosa que había visto en mi vida.
Bajé la mirada hacia la palma de la mano abierta, donde reposaba mansamente el botón amarillo.
Justo el botón que faltaba en la delicada blusa del mismo color que la cubría tan elegantemente.
Lo cogió... y nos fundimos en un intenso abrazo cargado de respuestas.


Pedro Estudillo

miércoles, 31 de marzo de 2010

ELECTROSHOCK

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.

¿Dónde estaba?

Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miriada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada. Ese botón me llevaría a donde tanto ansiaba llegar.

Caminé durante unos minutos hasta alcanzar una pequeña plazoleta, en la que huérfana de compañía se hallaba una escueta terraza. Sin saber porque me senté en una de sus mesas. Mi cabeza no dejaba de darle vueltas al origen de ese botón. Necesitaba descansar unos segundos y dejar que los recuerdos fluyesen por si solos. Únicamente así podría recordar quién era y cómo había llegado hasta allí.

Muy atento el camarero, un hombre que a mi parecer rozaba ya la ansiada edad de jubilarse, me sirvió un café acompañado de unos bollos cortesía de la casa. Saboreé cada migaja como si fuese la primera comida en días y tal vez lo era. Me desquiciaba y sobre todo me asustaba el no saber nada de mí que no fuese el presente que estaba viviendo. Empezaba a refrescar e nstintivamente metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta. Noté algo extraño en uno de ellos. ¿Una tarjeta? Lentamente la fui deslizando hacia el exterior preocupado por lo que en ella hubiese escrito. Una vez fuera, la dejé sobre la mesa. ¿y si de verdad no quería saber que era lo que me había llevado a ese lugar y a esa situación?

Después de unos instantes de indecisión la levanté y la leí. Los recuerdos fluyeron por mi memoria de tal manera que apenas podía retenerlos. Recordé las salas insonorizadas, las batas blancas y sobre todo las descarga eléctricas. Levanté las mangas de mi chaqueta y pude ver los pinchazos en mis brazos y las quemaduras de los electrodos que diariamente me colocaban los “doctores” que mi familia había contratado para currar mi enfermedad. Ahora recordaba perfectamente todo lo que había pasado.

Esa mañana, como cada día, el doctor Quintero y una de sus enfermeras habían entrado en mi habitación con la dosis diaria de tranquilizantes y barbitúricos, esperando encontrarme aún somnoliento por la toma nocturna. ¡qué equivocados estaban!

Sin darles tiempo a reaccionar salté de la cama y con mi brazo derecho abofeteé a la enfermera que inconsciente cayó al suelo golpeándose la cabeza contra uno de los cajones de la mesilla. Por el charco de sangre juraría haberla matado. Fuera de combate la presa más débil salté loco de ira sobre el doctor que forcejeando intentó zafarse de mi ataque pero su final fue el mismo que el de su compañera. Una vez comprobé que estaba muerto lo desnudé y me puse sus ropas. No podía escaparme del manicomio vestido con el camisón. No llegaría ni al final del pasillo. Salí de mi habitación y comencé a caminar a un ritmo que sin llamar demasiado la atención me sacase cuanto antes de allí, pero Sofía apareció de la nada y me sujetó del brazo. La sujeté del cuello y de un empujón nos metimos en una de las salas de electroshock. La golpeé una y otra vez contra la pared, momento en el que sin darme cuenta arranqué uno de sus botones. El botón de mi mano. Era de la blusa de Sofía. Ella era la única que había creído en mí y yo la quería, pero ahora también estaba muerta. ¿Y si de verdad mis padres tenían razón y estoy loco?

Volví a meter en mi bolsillo el botón y la tarjeta. Pagué el café y me fui. Si mis recuerdos eran ciertos y no producto de la esquizofrenia, la policía estaría buscándome. Huí. Una nueva vida podía abrirse ante mí si lograba escabullirme, lo que aún no sé es si me la merezco o no.

Seo

domingo, 28 de marzo de 2010

A LAS PUERTAS DE MI SUERTE


“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.

¿Dónde estaba?

Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una mirada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada….....Doblé la esquina del edificio con la seguridad de qué si encontraba al dueñ@ de la prenda a la que pertenecía el botón
amarillo , podría desvelar todas mis dudas.

Al fondo de la pequeña calle casi en penumbra, distinguí un pequeño luminoso encima de las mugrientas puertas del bar " tu suerte “, así se llamaba el tugurio.

-menudo nombre, pensé......como mi suerte sea ésta voy listo-

Empujé las puertas hacia dentro ayudado por mi hombro derecho pues no quería tocarlas con las manos , mi mano derecha estaba tomando un cierto color azulado qué se estaba extendiendo por mi piel , por la fuerza en que apretaba mis dedos , para no perder el botón en un tonto descuido .
Pensando en un café caliente, me acerqué a la barra.

Bienvenido a casa señor --me dijo el joven qué servia detrás de la barra, tendiéndome su mano--
En ese momento una sensación extraña se apoderó de mi cuando al darle mi mano me dí cuenta, qué había perdido el botón amarillo.....en cambio, llevaba puesto un chaleco de lana escocés al qué le faltaba un botón, idéntico al qué había tenido en mis manos, hacía tan solo unos instantes .
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.....pensé en salir corriendo de aquél lugar; pero aquél joven me agarro del brazo y me llevó hasta el almacén .

Una estancia espaciosa donde las paredes estaban llenas de botelleros y víveres, en el centro, una gran mesa ricamente tallada con dos sillas enfrentadas , una tercera silla estaba ocupada por una mujer qué bajo la escasa luz .....No me dejaba ver sus rasgos.

Me ofreció un café, enseñándome una agradable sonrisa en su cara casi infantil...Me resultó imposible calcular su edad, pero no podía apartar mis ojos de su intensa mirada.

“Sólo puede recoger el qué ha sembrado " (Dijo tomando el último trago de su café), hoy es sábado y esta noche es la noche de las brujas, y debe de demostrar si es el más diestro, el más valiente, y el más ingenioso ....En ese caso encontrará la respuesta qué anda buscando.

¡Salgamos! me ordenó.

La puerta trasera del almacén se abrió y pude ver qué nos encontrábamos en el centro de un bosque --miré a mi acompañante -- ella se encogió hombros.

La Luna estaba encaramada al otro lado de la colina , y desde las ventanas góticas de las casas cercanas , se reflejaban las lenguas de fuego de las hogueras que estaban encendidas .
Ardientes escobas volaban a lo alto, daban volteretas y como estrellas fugaces se precipitaban al suelo, l@s jóvenes se apartaban y gritaban de alegría.

Si la escoba no estaba seca, los dedos cenicientos de su dueñ@ la lanzaban de nuevo a volar.....Hasta qué por fin la tiraban a la hoguera para qué acabase de consumirse cantando felices:

¡Vuela , vieja , con esmero,
¡Que es la fiesta del fuego!
¡Gira bruja, gira bien,
en la hoguera del saber !

Un@s muchach@s me dieron una bruja (escoba) encendida, y yo la hice volar dando varios giros en el aire...Subió tan alto qué casi la perdimos de vista en el cielo de la noche, y al bajar dibujó en el aire Caramelos, lazos, flores y corazones antes de caer directamente en la hoguera.

Las risas y los gritos no se hicieron esperar:

¡Tenemos rey, tenemos rey! jaleaban felices.

Me pusieron una corona de flores amarillas y naranjas, y me subieron a hombros....Yo mire a mi acompañante fijamente, y entonces la desee con pasión antes de quedarme dormido.
Cuando desperté estaba sobre una cama de helechos, sentí un placer inconfesable.

A mi lado dormía ella, sus pies descalzos y empapados en cenizas , descansaban en el húmedo suelo , busqué algo con qué protegerlos, y entre los guijarros que bordeaban el pequeño riachuelo encontré el chaleco de lana escocés .con todos sus botones cosidos en él . La miré y su rostro se iluminó con la luz del Sol de la Alborada ....sentí dentro de mi qué este momento era muy importante, de esos que te cambian el camino de la vida en unos instantes, con cuidado levanté los pies de mi amada y los posé encima del chaleco tapándolos.

A mi lado dormía mi sueño más deseado....ese que tanto tiempo había estado esperando.

De repente mi futuro se presentaba ante mi, tranquilo, dulce, pleno, enamorado.

Me quedé dormido plácidamente, y esta vez cuando desperté sus preciosos ojos me estaban acariciando con la mirada, ella llevaba el chaleco puesto, y susurrándome al oído me dijo -- ¡Te esperé tanto tiempo!--

Nos levantamos y abrazados, en silencio, nos dirigimos hacia el futuro, sin miedo.

El Sol ya estaba en lo alto del cielo.....la miré y su bella sonrisa iluminó mi mundo .


21 gramos de alma

miércoles, 24 de marzo de 2010

UN RAYO DE LUZ


Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas… Podía notar como el sol calentaba mi rostro. ¿Dónde estaba?

Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar… En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una miriada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…

Tras cruzar la avenida, adornada con luminosos ya apagados que anunciaban la Navidad, me topé con el “Nuevo México”. Alguna fuerza desconocida me animó a entrar. Saludé, pero nadie me devolvió el saludo, ni siquiera el camarero, a pesar de que, su mirada se había cruzado con la mía durante unos segundos. Mientras esperaba que me sirviera el café que había pedido, decidí ojear el periódico. Entonces, de súbito, supe que había estado antes en aquel lugar. Sabía que el camarero de hosco aspecto se llamaba Carlos. En ese momento, alguien, en el televisor, estaba informando de que tres españoles habrían sido secuestrados en Mauritania. Al parecer, formaban parte de una caravana que llevaba alimentos al Senegal. Carlos, tras la barra, a gritos, vociferaba en contra de los negros, y de los moros, y de Zapatero, y de los curas… ¿Quién será ese Zapatero?, pensé.

Fue entonces cuando el hombre entró en el bar. Portaba varias bolsas de plástico en las que acumulaba sus miserables pertenencias. Las depositó junto a la barra, a mi lado, y se encaminó a los servicios sin saludar a nadie. Algo en mi interior me avisaba de que yo conocía a ese hombre y que debía guardar las distancias con él. Intuitivamente supe que era un tipo peligroso.

-Vaya por Dios –escuché gritar a Carlos-, ya está otra vez aquí el Legionario… Veréis como me deja los servicios…

Para entonces yo estaba recuperando progresivamente la memoria. Era consciente de que el Legionario, ese mendigo de aspecto patibulario, era un desheredado de la fortuna. Todos le conocían en la ciudad. Su casa era la calle y muchas mañanas acudía al “Nuevo México”, para desesperación de Carlos. Allí tomaba un café, hacía sus necesidades y se aseaba un poco. Recordé que la gente contaba que en algún tiempo lejano, huyendo de las consecuencias de crímenes olvidados, había estado enrolado en la Legión. El barco que lo traía de regreso de África, cuando lo licenciaron, amarró en Algeciras. Allí tomó un expreso nocturno guiado por el ánimo de llegar a Madrid. Algo antes, sin embargo, de que el tren avistara Córdoba el revisor lo descubrió sin billete. Avisó a los dos números de la Guardia Civil que vigilaban el convoy y estos le obligaron a bajarse en la que en otros tiempos había sido mítica ciudad de los califas. Fue así como, obligado por las leyes insondables del azar, el Legionario se había asentado en los jardines y calles de Córdoba.

Estaba él todavía en los servicios cuando empecé a escuchar gritos en la calle. Afuera, al otro lado de la plaza, se había formado un tumulto de gente. -¿Qué pasará? –pensé. Carlos, para entonces, todavía no me había servido el café. Iba a reclamarlo cuando pude contemplar, dominado por el estupor, que varios agentes de la policía entraban en el “Nuevo México”. Repararon en las bolsas de plástico que el mendigo había dejado en el suelo y cruzaron con Carlos algunas palabras que no pude escuchar. Al momento, pistola en mano, se encaminaron a los servicios. De allí, sacaron al Legionario. Se lo llevaron esposado y encañonado. Cuando pasaba a mi lado, dirigiendo él su mirada al vacío, me di cuenta de que debajo de su raído abrigo vestía algo que parecía una vieja casaca militar, posiblemente un vestigio de su naufragio en las aguas de la Legión. La casaca estaba abotonada con botones de cobre amarillento.

Atraído por el creciente bullicio me olvidé del café que Carlos no había llegado a servirme y salí a la calle. Un grupo de unas diez o quince personas, al otro lado de la avenida, junto a los jardines, se arremolinaba. Una ambulancia y varias unidades policiales estaban estacionadas con las luces intermitentes encendidas. Crucé la calle y me acerqué al grupo. Un hombre, empapado en su propia sangre, estaba tirado en suelo…

-Ha sido el mendigo –decía alguien-. Sin cruzar palabra le ha clavado un inmenso cuchillo… Después, ha tirado el arma en aquel soto y se ha alejado… Hemos visto que entraba en el “Nuevo México”. Allí acaban de detenerlo.

Me acerque. Horrorizado pude contemplar de cerca al hombre que yacía en el suelo. Su pecho estaba atravesado por lo que parecía ser la bayoneta de un CETME (1). El médico que lo atendía, volvió su cabeza:

-Acaba de morir –exclamó, mientras cerraba con su mano los ojos del hombre-. Tiene en sus manos un botón amarillo –avisó a los policías-. Posiblemente se lo arrancó a su asesino…
Fue en ese momento cuando sentí que una luz inmensa salía del cadáver y me envolvía girando de manera vertiginosa…

-¡Señor –pensé- ese hombre muerto soy yo…!

Dominado por una sensación jamás conocida de angustia, sentí que la luz se hacía dueña de mí y me desplazaba con ella… En pocos instantes me sentí lejos, muy lejos… ¿Quién sabe a donde me conduciría?

1)- CETME: fusil de asalto ametrallador. Arma usada en el ejército español en los tiempos del franquismo. Todo sugiere que el Legionario, cuando se licenció, no llegó a devolver su bayoneta de reglamento.

ANTIQVA

domingo, 21 de marzo de 2010

EL DUEÑO DE MI LIBERTAD

"Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una mirada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.
Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…Ese botón amarillo esconde mis recuerdos, mi ayer.

Solo el dueño del faltante botón podrá entrar en mi mente y descifrar el misterio, vagué por las calles de la nada, buscando con afán desmesurado algo que me indicara donde estaría mi conciencia anterior.

Mis pasos me llevaron hasta un despoblado, en el cual se levantaba una carpa de circo, una larga cola de niños pujaba por entrar, saqué mi boleto, y me senté para ver el espectáculo.
Animales domesticados, trapecistas, malabares, hacían la delicia de niños y adultos.

De pronto, como dentro de una nube apareció el mago, un silencio casi sepulcral invadió la sala.
Comenzó, a deslumbrarnos de tal manera que yo ya había olvidado lo que estaba buscando, el dueño del botón amarillo.

Nos miraba con una mirada penetrante imposible de esquivar, se dirigió a mí como si fuera el único espectador, y me pidió concentración, sacó de adentro de una caja un saco amarillo, mostró al público que le faltaba un botón.

Me pidió que introdujera mi mano en el bolsillo de mi pantalón y que sacara lo que encontrara.
Para asombro e incredulidad de los presentes, yo mostré mi botón amarillo.
Me pidió que se lo entregara, que ese botón debiera estar en su lugar, para que yo volviera a ser el de siempre.

Apresuré mi paso hasta en el centro de la pista, y al momento de entregarlo, se hizo la luz, un resplandor brillante iluminó el circo.
El botón encontró el dueño y yo mi libertad.

María Rosa

jueves, 18 de marzo de 2010

EL CHICO DE MIS RECUERDOS

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una mirada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.

Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…
Salí en busca de una respuesta, alguna pista o señal, pero no conseguía reconocer ni a la más mínima persona, ningún lugar, ningún recuerdo.

Entonces, le vi a él, un chico de pelo castaño y ojos claros.

Momentáneamente me vino un recuerdo; era yo, llorando, aunque no encontraba el por qué, no sabía que razón.

Le pregunté al chico sin miramientos y él me contestó:

- ¿No sabes quién soy yo? Es increíble que ya no te acuerdes de mí – y se fue.

Yo estaba confusa. ¿Por qué me habría dicho eso?

Me volvió a venir otro recuerdo… yo besaba a ese chico, y luego volvía a llorar.

No entiendo como se puede besar a una persona a quien quieres y llorar por su culpa. Me entró un dolor de cabeza en ese momento, como una punzada. Fui a tomarme un termagil.
En mi casa (que era lo que mejor recordaba), estuve pensado sobre lo sucedido y llegué a la conclusión de que ese había sido mi novio.

Me vino de nuevo otro recuerdo; salía un chico al que yo también... besaba. Normal me pareció que mi “ex-novio” estuviera peleado conmigo.

Al día siguiente, me fui a pasear al bosque. Allí reconocí los distintos lugares de éste, sobre todo uno de ellos, un gran una zona de pendiente resbalosa junta al río.

Allí encontré una camisa...con botones iguales al que ella tuvo en su
mano la primera vez que no recordaba. Me vino de nuevo el dolor de cabeza junto a un recuerdo... mi ex-novio y el otro chico, mi novio peleaban; yo los separé, y mi ex-novio, al que yo llamaba Jake se dio la vuelta para irse.

Me resbalé mientras recordaba y casi caigo por la pendiente.

Volví por un camino distinto por el que había venido.

Esta vez, me vino un recuerdo de nuevo pero que no me dio dolores de cabeza; mi novio se caía por la pendiente escarpada y se daba contra las rocas del río. Yo lloraba desesperadamente.
Al momento lo comprendí todo.
Mientras caminaba, vi ropa por el suelo y...encontré al chico de mis recuerdos, mi novio o al que yo creía que lo era. Estaba medio desmayado y yo le di agua de la pequeña botella que llevaba en mi bolso; el me llamó, me dijo Susi, por fin juntos.

Rocío.

lunes, 15 de marzo de 2010

EL CORAZÓN DE LA FLOR

“Al abrir los ojos, podía ver perfectamente las algodonosas nubes que se movían perezosas…
Podía notar como el sol calentaba mi rostro.
¿Dónde estaba?
Un silencio atronador me rodeaba… y entonces, me dí cuenta de que no podía recordar…
En mi mano apretaba con fuerza, casi con desesperación, un botón amarillo, que desde luego, no pertenecía a nada que llevase puesto”.

¿Un nuevo estado de consciencia? ¿Una nueva sensación? Una mirada de pequeñas nuevas sensaciones se agolpaban en mi interior y era imposible medirlas, traducirlas. No sé si me sentía feliz en ese taciturno instante… Quizás la mejor palabra que me describía era nuevo. Eso es, me sentía nuevo; pero algo había pasado, algo había vivido que mi mente no llegaba a vislumbrar desde el recuerdo.
Sentí que respiraba más tranquilo; decidí levantarme y cambiar mi rostro de extrañeza por uno más inquisitivo; decidí caminar hasta encontrar algo que me sonara conocido, o bien encontrar una cara amiga; un buen café en algún lugar abierto y lleno de gente. Pero sabía que mi mano derecha llevaba la respuesta firmemente apretada…
Por una ignota razón, mientras tomaba el camino, la premura inicial de saber, se iba postergando. Algo me decía, que dejándome llevar averiguaría todo.
Comencé con pasos lentos, sin prisas, como queriendo favorecer a los hados para que tuviesen tiempo de mostrarme lo que tuviesen a bien, en ese paraje soleado.
Intuía, no sin sentir brotar algo de romanticismo de mi alma, que aquello era magia, una especie de sortilegio creado para mí procedente de esa nada desconocida; soñada quizá por mentes alojadas en los misterios cognitivos de ese cerebro, capaz de albergar ilusiones sin fin, esperanzas en ocasiones ingratas, sueños que ver cumplidos.
Una fina llovizna emergió de la nada. Era fina y suave, parecía que el sol traspiraba delicadamente. No fue óbice para continuar mi camino. Tampoco tenía alternativa, pensé.
¿Qué hacer ante un suceso así de inesperado? ¿Cómo resolver este enigma, cuya pista principal era un pequeño botón amarillo atrapado entre mis dedos?
Me dije a mí mismo, que siempre hay algo que hace saltar la chispa de la consciencia; y es en ese momento, cuando el recuerdo encuentra nuevamente su lugar y nos hace volver de ese limbo en el que nos encontramos.
Creí recordar fugazmente haber leído algo sobre ello…
La mirada, me mostró un valle verde entre montañas que arropaban maternalmente un pequeño pueblo alojado en sus faldas. La hora era la del crepúsculo, y por tanto, las luces de los hogares titilaban ya en algunos ventanales.
Suspiré e hice acopio de valor para comenzar mi descenso, una bajada leve, que en mi interior asemejaba ser el más difícil trayecto de mi vida.
Llegué algo cansado; un tanto taciturno, pero sobre todo ello, la esperanza gravitaba en derredor mío.
Un personaje apareció junto a la primera casa con la que topé. Era un hombre mayor, de esos cuya edad es un misterio.

-Disculpe buen hombre, ¿podría decirme en qué pueblo estoy?

El anciano o no tanto; de forma inesperada, clavó su mirada no exenta de asombro, en mi persona. Me observó de abajo arriba inspeccionándome con descaro. Pero esperé pacientemente.
A todo esto, la lluvia mansa de minutos antes, se había embravecido
calando mis ya mojadas ropas.

-Anda joven, dijo por fin, date prisa que la noche cae y esta agua se convertirá en aguacero en muy poco.

Diciendo esto se alejó con una rapidez impropia de la edad que aparentaba.
Decidí sin más remedio, deambular por aquellas callejuelas, ahora sí, con el ansia apremiante de encontrar un lugar donde guarecerme. Doble sin pensar una esquina, y fue al hacerlo cuando un no sé qué, recorrió mis adentros.
Fue como una pincelada de color abriéndose paso en el desteñido lienzo de mi confusa existencia.
No anduve mucho cuando tropecé con algo o alguien.
El torrente de agua caída del cielo era ya feroz y caminaba con la cabeza gacha.
Levanté como pude la mirada y entonces como surgido de una cascada, apareció su rostro…
Vi de inmediato lágrimas en sus ojos. Poco después, aprecié la lluvia deslizándose sobre el paraguas que nos resguardaba.
Elevé mis ojos hasta ese cubículo, inesperado cobijo traído por un ángel…

…-¡Es muy infantil!

-Sí, es cierto, pero al verlo supe que era para ti.

-Ya…¿por qué?

-Es como tú, ¿no lo ves?
Es blanco como tu piel y amarillo como ese sol que tanto adoras. Además es una flor y te gustan tanto que…

-¿Dónde lo compraste?

-En la ciudad, en una tienda de flores.

-¿En una tienda de flores? ¡Qué curioso!

-La encargada, me comentó que tuvo esa idea y estaba teniendo un éxito arrollador. Ya ves, entré para comprarte un ramo y dártelas al volver, y me vine con esta…

-Me encanta, sobre todo lo original que son los estambres, su corazón, por decirlo de otro modo. Así en relieve, ¿te has fijado?

-Sí, me gustó porque eran pequeños botones amarillos. Algo muy original…

Esta conversación paseó por mi mente cual pájaro en débil rama.
Me trotó el corazón.
El viento acercó a mis oídos una voz dulce, un aroma floral…

-Vamos a casa, la cena está a punto…
Me dijo.

Abrí mi mano enrojecida por la presión, miré el botón fijamente, logrando balbucear:

-Lo encontré junto a la entrada, al salir…

Ella miró con tristeza…

-Lo eché en falta cuando cayó el paragüero al marcharte…

Comenzamos a caminar bajo aquella margarita de nylon, cuyo corazón condujo al mío de regreso al hogar.

Tiempo habría de hacer venir a esos recuerdos que aún permanecían sumergidos en las turbulentas aguas de la inconsciencia, en las

incógnitas escondidas de los porqués… MARINEL.

Marinel.

lunes, 8 de marzo de 2010

HOY SON NOTICIA... LOS PREMIOS

Queridos Autores, amigos y plumas de este ave llamado Reino Comansi...

Tenemos el placer, una vez más, de entregar esas tres menciones especiales a los relatos que más os han gustado.
Con algo de retraso por problemas técnicos y de palacio (ya sabéis que siempre van despacio...), me dispongo a dar la palabra al Príncipe, mientras os acomodáis para escuchar y recibir ese cariño que con tanto agrado os ofrecemos.

"En esta ocasión, y con motivo de los relatos sobre "Noticias",
los tres textos más votados son:



Carlos, por su texto "Un condenado a muerte" (lee aquí el texto)

Antiqva, con sus letras tituladas: "Señales celestes" (lee aquí el texto)

Y por último...


Marinel
, por su texto "Sueños utópicos" (lee aquí el texto)






Es para vosotros, tomadlo con todo nuestro aprecio, respeto y cariño. Vale tanto como un cachito de nuestro corazón.

Enseguida comenzamos con la publicación de los relatos del tema "Empecemos juntos".
Os queremos, como el primer día.
Un beso,

lunes, 1 de marzo de 2010

EN BREVE...


... entregaremos las menciones especiales a los tres relatos más votados, del tema: "Noticia".
Gracias por vuestra participación.
Besos desde el Reino Comansi.
Natacha.

jueves, 25 de febrero de 2010

CIENCIA VITAL

-Buenas tardes. Interrumpimos la programación para darles un boletín desde el Hospital de la Universidad de Málaga. Nuestra enviada especial, Natalia Santana se encuentra en la sala de prensa. Adelante.

-Efectivamente, los doctores Gutierrez y Ramos que dirigen el departamento de biología y desarrollo celular han convocado a los medios en una rueda de prensa extraordinaria. Al parecer de sus investigaciones han hecho un descubrimiento. Vamos a escucharles, ya que en estos instantes el director del centro les cede la palabra.

-Hola buenas tardes, en primer lugar agradecer su presencia con la máxima celeridad. Las noticias médicas no son siempre portada y merecedoras de una rueda de prensa, pero dado las dimensiones del descubrimiento hemos estimado oportuno convocar a los medios.

Hace dos años y medio mi colega Gutierrez y yo empezamos una serie de ensayos para tratar de encontrar una vacuna contra el cáncer. Ya se han realizado varios avances en este campo, pero hace un año aproximadamente descubrimos el medio de erradicar no sólo este mal, sino otros procesos virales hasta la fecha incurables tales como el sida. El ser humano en su complejo núcleo celular esconde la clave para eliminar estos virus. Estudiando los cromosomas de la unidad celular dedujimos que todas las enfermedades nos la provocamos nosotros mismo, es como si se presentase un cortocircuito que desencadena un mal funcionamiento de nuestro organismo. Si lográramos reconstruir las células dañadas por los virus y devolverlos a su estado original el organismo volvería a su estado original. El problema era que las células envejecen, algunas se suicidan intencionadamente para dar paso a las nuevas, es lo que denominamos la apoptosis, si mediante el estudio del genoma se pudiera evitar la apóptosis el tiempo necesario para extraer la secuencia cromosomática hallaríamos la solución para saber que es lo que provoca que las células sanas se conviertan en cancerígenas.

-Nacho Ybenes de Europa Press. ¿Entonces cual es la cura?

-Tal como mi colega Ramos indica sabíamos que las células que están al borde de la apoptosis es la clave. Si me permiten les voy a presentar a un paciente que anteriormente era terminal. Adelante pase.

Este paciente que hoy se sienta a mi lado hace un año que se le diagnosticó cáncer de pulmón. Estaba ya en fase muy avanzada ya que la metástasis superaba casi la mitad de su cuerpo. Su esperanza de vida no era más de 2 meses, sin embargo se presentó voluntario a nuestras investigaciones. Ahora esta limpio. No hay rastro de metástasis. Mediante un trasplante de médula hemos aprovechado para modificar genéticamente las células cancerígenas por células que en un futuro presentaran la apoptosis, antes de que esto ocurra la célula modificada habrá copiado el ADN de la misma dando lugar a nuevas células sanas. De este modo el organismo se restablece a su estado original. De momento no se han presentado síntomas secundarios desde que hace 9 meses se comenzara el tratamiento.

-Cynthia Mills para Sky News. ¿Eso significa que el paciente puede hacer su vida normal, como antes?

-Que le responda el paciente mismo.

-Hola... pues... yo la verdad aún no me lo creo. Hace un año estaba muy mal y después del tratamiento... pues me encuentro bien. He recuperado el apetito... coff, cofff. Que me atraganto. Esto que... para mí es.... Coff, coff.

-Beba agua, no se atragante... coff, cofff. Qué me pasa.

-Coff, coff... doctor no me responden los brazos ni las piernas.

-Tal vez se trate de un síntoma que afecte al sistema nervioso... coff, cofff.

-Natalia, Que esta ocurriendo ahí. Porqué todos empiezan a toser.

-Lo desconozco. Cuando paciente comenzó a toser los doctores empezaron a toser y al parecer casi todos los de esta sala están tosiendo. Voy a salir de aquí, no vaya a ser nada grave.

-Esta bien, retomaremos la noticia en breve. Un momento. Me envían una nota desde el centro hospitalario. Han declarado en cuarentena la sala de prensa. No sabemos si nuestra compañera Natalia Santana ha podido salir. Vamos a contactar con ella. Natalia... Natalia...

-No me dejan salir. Han precintado la sala de prensa y aquí la gente esta desfalleciendo. El paciente que mostraba síntomas favorables al tratamiento se encuentra en estado muy grave, su pulso se acelera y la coloración dérmica esta cambiando. Los doctores también sufren los mismos síntomas. Voy a ver si consigo salir por otra puerta, ya que esto es un caos. (…)

-Natalia, Natalia... parece que hemos perdido la conexión. A ver si mis compañeros pueden recuperarla, mientras recapitulamos. El Hospital de la Universidad de Málaga se encuentra en estado de cuarentena al producirse una plaga patógena que se contagia mediante la tos. Al parecer es un síntoma secundario procedente de los ensayos de los doctores que no habían contado con este fatal imprevisto... Me dicen que ya tenemos la conexión. Natalia.

-Sólo puedo decir una cosa... ¡Inocentes! Esto ha sido una pequeña broma para tal día como hoy, espero nos disculpen este guiño a Orson Welles. Agradecer al cuadro de actores de la Escuela de interpretación de Málaga y al director del hospital por cedernos la sala de prensa.

-Bueno, pues con esto continuamos la programación. Que pasen un buen día y tengan cuidado. Buenas tardes.


$MK

lunes, 22 de febrero de 2010

LA BOMBA

Me he vuelto loca intentando decidir sobre que noticia seria la mejor para contar a mis amigos de comansi, pues allí, todo es maravilloso.

Ahí va la bomba:

El mundo es una real y verdadera mierda, la gente inocente muere a manos de monstruos, la sociedad en la que vivimos es corrupta, y los sueños ya no existen, agachamos la cabeza y los dejamos escapar. Enfermedades absurdas siegan la vida de gente inocente, mientras que payasos juegan a ser dioses con una pistola en la mano.


Hemos olvidado nuestras costumbres, algunos incluso han olvidado sus raíces, de donde vienen, a donde van, o la historia de su pueblo, y simplemente, estamos aquí, quietos viendo como pasa la vida a nuestro alrededor, dejando pasar las verdaderas oportunidades.
Y que hacemos los demás…

Me da miedo ver en que nos estamos convirtiendo, me da miedo ser como el resto, pero doy gracias a Dios, a Natacha y a Emig, por tener un sitio donde refugiarnos, donde volver a encontrar el “YO que habita en nosotros mismos”.

Camino

viernes, 19 de febrero de 2010

SEÑALES CELESTES


Diversas agencias de noticias han confirmado que un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Cracovia ha culminado con éxito los estudios que han venido realizando guiados por el ánimo de demostrar, usando una metodología científica, la existencia del Demiurgo del que habría surgido la Creación. Con esa finalidad, los científicos polacos han venido escrutando el espacio durante años sirviéndose de los telescopios de avanzada tecnología que están instalados en el observatorio astronómico de la ciudad estonia de Tallin.

Tras casi cinco años de laboriosa dedicación, el equipo investigador ha logrado encontrar señales que confirman, efectivamente, la existencia de la Divinidad. Parece ser que en el curso de sus observaciones los científicos habrían identificado las huellas dejadas por los pies del Demiurgo, con ocasión de uno de sus paseos, en cierta colina de una de las estrellas del cinturón de Orión. Así, al fin, la ciencia ha podido demostrar que lo que afirma la teología es cierto: la Divinidad existe.

En una rueda de prensa celebrada el pasado 24 de noviembre, los científicos han hecho saber, por otro lado, que todo sugiere que no es cierto que el Demiurgo crease el mundo en seis jornadas y decidiera descansar el séptimo día. Parece que lo que habría sucedido realmente es que el último día el Demiurgo, sin duda cansado de tanto trabajo, habría dejado su labor en suspenso. Todo indica, en suma, que algo harto de la Creación, habría dejado las cosas a medio hacer.
Esto explicaría, según los científicos polacos, las notables incongruencias que fácilmente se detectan en nuestro planeta. Así sucede con la propia especie humana, en la que se pueden apreciar las actitudes tan diferentes que hombres y mujeres tienen ante cuestiones tan básicas como –por ejemplo- el amor. Según los investigadores, ciertos detalles acreditarían que a nuestra especie le falta todavía un último “hervor”. “No es así extraño –citamos literalmente- que las mujeres siempre sueñen con hombres que las aman, en tanto que los hombres ansían realizar con ellas arriesgados ejercicios sexuales, que suelen producir en los cuerpos de los actores frecuentes lesiones o torceduras.

En el curso de la investigación, los científicos polacos habrían también reparado en que con cierta frecuencia –ante su mirada observadora- habrían cruzado los cielos ciertas “cosas” que parecían estrellas fugaces pero que, al fin, habrían resultado ser ángeles caídos. Tras agotadoras jornadas de búsqueda de esos seres celestes, algunos de los cuales se habrían refugiado en la red de alcantarillado de Cracovia, los investigadores habrían podido entrevistarse con algunos de ellos, a los que incluso habrían fotografiado y catalogado. Estos ángeles habrían manifestado –seguimos fuentes bien informadas- que todos los desajustes que existen en el Universo, que nosotros podemos palpar en nuestro planeta, son los que les habrían aconsejado huir del reino celeste y “dejarse caer” por la Tierra.

-“Dios es todavía un adolescente –habría afirmado uno de los ángeles- y a veces hace cosas que nadie entiende…”

-“Quizás algún día –habría comentado otro-, cuando madure un poco, las cosas mejoren…”

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En este “cuento” hemos querido mostrar nuestra preocupación ante cuestiones que son ciertamente inquietantes: los desajustes palpables en el mundo creado, la impresión que tiene uno de que Dios se habría dejado las cosas “a medio hacer”, la diferente sensibilidad de mujeres y hombres… Confiamos en que el tono desenfadado del cuento sea valorado en su justa medida por el lector: se trata, a fin de cuentas, de un simple cuento.

ANTIQVA

martes, 16 de febrero de 2010

SUEÑOS UTÓPICOS

Hoy resaltan los noticiarios, la conmemoración de la caída de ese muro aterrador, que separó durante años, a miles de personas. Algunos, miembros de unas mismas familias. Seres que se amaban a través de las piedras construidas por cerebros destruidos.

No deja de ser una paradoja cruel, que el hombre sea capaz de construir grandes cosas, a la par de tener la frialdad necesaria para desligarse de ellas, y destruirlas si es preciso y sin dilación alguna.

Nada puede el sentimiento de vergüenza, con el deseo descomunal de poder, por ejemplo. O esos sentimientos que parecen obsoletos, y que sin duda deberían reinar en este mundo desesperanzado en el que vivimos.

El amor, la ternura, la amistad, el compañerismo…

Dejaron de prevalecer hace tiempo, al parecer.

Pero esta fiesta para recordar ese majestuoso momento de derribar lo que en principio, parecía imposible ver caer, queda empañada miserablemente por otros muchos muros que aún permanecen en pie, y con los que todos parecemos estar plenamente de acuerdo.

Todavía podemos observar lacónicamente parece ser, el muro infranqueable de la esclavitud, que se yergue altivo en países económicamente endebles.

O ese otro muro, con el que se impide de forma más o menos exitosa, que personas no deseadas, crucen las fronteras de países con mejores condiciones de vida.

Vallas, alambradas, piedras, armas…

Todo vale, si con ello, se logra disuadir a otros de cruzar la raya invisible que divide unos lugares de otros.

Muerte y destrucción, aún rigen de forma generalizada en muchos lugares, en forma de muro. Muros vergonzosos, donde las voces calladas de todos, los protegen.

Pueden no verse, o no querer verse, sería más correcto decir. Pero existen y a ojos de ésta que escribe hoy este artículo, seguirán existiendo con toda impunidad para los que se enriquecen a su costa.

Es terrible; el silencio que rodean ciertos asuntos golpeadores del corazón. Esos, que de saberse en propias carnes, moverían los cimientos más afianzados de nuestra alma.

Sin embargo; quedan lejos de nuestras manos, de nuestra mente conservadora de bienes materiales y comodidades más o menos estables.

Encender la televisión y ver esos muros, no es sentirlos. No es sinónimo de vértigo, puesto que no caemos en el abismo del sentimiento de culpa, que debería paralizarnos, o más bien, movilizarnos al unísono para derribarlos uno a uno, a golpes de solidaridad y altruismo.

¿He hablado de solidaridad y altruismo?

Pesarosa me hallo por haberme dejado llevar por el momento; ya que de sobra es sabido, que esos sentimientos, son bienes escasos hoy en día, a pesar, de que existen aún y se albergan en los fosos corporales de muchos. Muchos seres que nos hacen no perder la esperanza, de poder celebrar algún día, no el derribamiento de un muro.

Sino la no existencia de ninguno.

¿Utopía?

Hasta las noticias pueden tener sueños utópicos, créanme.











Marinel.


sábado, 13 de febrero de 2010

NOTICIA UNIVERSAL

Febrero 21, 2013

Noticia Universal – caso extraño

(Se leía en el firmamento)


Impresionante!!! Aparentemente este ser que vemos no transcendió en dimensión y no se ha dado cuenta del gran cambio de la humanidad.

Los Grandes Maestro del planeta, han convocado una reunión extremadamente especial y urgente para el estudio del hasta el “momento” único caso de no trascendencia de conciencia que se haya registrado.

Se trata de un hombre de 40 años de edad, cuya vida ha sido desde hace dos meses un infierno. ¿Que ha pasado?, ¿Su familia?, no puede comunicarse con ella, a pesar del celular, de la computadora personal portátil frisada en su maletín, todos sin funcionar en sus manos. Con una mirada de asombro y espanto se siente perdido y aislado en este mundo.

Frente a el se abre una gran pantalla proyectada en el cielo, mostrando mensajes de amor, de luz, de eternidad, y con este… el anuncio de los Grandes Maestros. Se siente totalmente solo y angustiado, con una extraña esperanza, que tiene sembrada en los instantes posteriores a esta convocatoria por la no trascendencia. Seguiremos informando…. (Firmado) Luz del Corazón.


Reportera: Mery Larrinua

miércoles, 10 de febrero de 2010

NOTICIA

“EL CIELO SE CAE POR LA FALTA DE OXÍGENO”

Por culpa de varias razones hay falta de oxígeno en el mundo y la gente, llena de pánico, grita de tal forma que se están empezando a caer pequeños trozos de cielo.

“Por culpa de tala de árboles, la no repoblación de bosques y la contaminación atmosférica mundial, hay falta de oxígeno y esto ha provocado el pánico en las ciudades, pueblos y regiones del mundo un gran pánico – decía Zapatero serio”.

“Si amigos, y este pánico ha hecho que todos, diesen tales voces y armasen tal jaleo que el cielo ha empezado a caerse – decía D. Rodríguez Zapatero aún más serio”.

“Creo que esto debería de importarles muchísimo, ya que se ha provocado una gravísima rotura en una parte del cielo; yo se lo advertí a ustedes; les advertí que tuvieran cuidado con la tala de árboles, que cuidasen el medio natural y dejasen atrás tantas construcciones – decía enfadado el ministro del medio- ambiente”.

El ministro del medio-ambiente a diseñado un plan para evitar la muerte mundial de la humanidad por falta de oxígeno en el que se construirá una nave espacial con materiales suficientes para la construcción de una cápsula en Marte o la Luna, plantar allí árboles y plantas e instalar una base para que se pueda vivir allí y evitar la catástrofe ya pronunciada. Aunque para ello harán falta muchos materiales y darse prisa.

Así que corran, lectores, corran, corran a sus casas y preparen sus maletas, cojan todos los materiales que tengan por casa y llévenlos a el centro de su pueblo , realicen sus últimos deseos antes de irse (destrozar algo que no les gustaba o decirle algo a alguien o cualquier deseo que se les antoje), vallan corriendo a las tiendas de plantas y compren más de una, llévense en su maleta algunos objetos de entretenimiento (consola y televisor, libro, etc.) y sobre todo hay algo que no se les puede olvidar a ustedes …, no se olviden de sus animales de compañía y de su bebé, ellos también tiene derecho a vivir por mucho que parezcan que tienen poco cerebro.

Recuerden esta noticia como:

“LA NOTICIA MÁS IMPORTANTE DE SUS VIDAS” (y lo fue).

Rocío.

domingo, 7 de febrero de 2010

TELEDIARIO 2ª EDICIÓN


Y como viene siendo ya habitual, a consecuencia de la escasez de noticias de interés general en nuestro país, pasamos directamente a contarles la crónica internacional.

En Somalia la violencia sobre la población civil sigue su crecimiento multiplicando sus devastadores efectos. En Mogadiscio, los combates han provocado un número indeterminado de muertos y la huída de cientos de miles de personas, alcanzándose la cifra de hasta un millón de desplazados en un país de apenas siete millones de habitantes. Les recordamos que estos desplazados se encuentran en situaciones extremas, sin apenas agua, alimentos ni cobijo. Mientras, en Mogadiscio, cientos de miles sobreviven en condiciones también infrahumanas y sin posibilidad de asistencia, a causa del caos. Lo mismo ocurre en la mayoría de regiones, donde los problemas de seguridad impiden la llegada de ayuda urgente donde se necesita.

En Zimbabwe se han vuelto a registrar incontables muertes a causa del SIDA, prosiguiendo con la fatal racha de 3.000 victimas semanales. Recordemos que en este país, cerca de 1,8 millones de personas padecen esta enfermedad y tan sólo una cuarta parte reciben tratamiento. Las perspectivas no son muy halagüeñas: el sistema nacional de salud, en otros tiempos uno de los más sólidos de África meridional, se encuentra al borde del colapso, con graves problemas de suministro de medicamentos, un éxodo masivo del personal cualificado y la consiguiente saturación de pacientes. Por todo ello, el programa gubernamental de VIH/sida ha quedado paralizado. A todo esto se une los ya consabidos problemas de desempleo galopante, inflación descontrolada, escasez de alimentos, degradación (cuando existe) del sistema de agua y saneamiento provocados por la interminable crisis política y económica que sufre el país.

De nuevo en el día de ayer encontraron la muerte más de cinco mil personas infectadas de tuberculosis y se estima que otras veinticinco mil empezaron a desarrollarla, como viene siendo habitual en estos últimos años. La industria farmacéutica continua haciendo oídos sordos a este alarmante suceso, considerando que estos pacientes no son una prioridad, por lo que los últimos avances terapéuticos se remontan a la década de los sesenta, mientras que las pruebas diagnósticas más utilizadas tienen más de un siglo de antigüedad.

En lo que respecta a los menores de cinco años, nuevamente se contabilizaron las más de doce mil muertes por desnutrición que se vienen registrando diariamente, fundamentalmente en el Cuerno de África, el Sahel y el sur de Asia. La falta de apoyo económico sigue haciendo imposible la llegada allá donde se necesita de los alimentos preparados ricos en nutrientes que se elaboran con pasta de leche de cacahuete enriquecida con vitaminas que no necesitan refrigeración ni preparación. Este preparado alimenticio que se desarrolló con éxito para salvar vidas de forma rápida y económica, hasta la fecha, sólo está al alcance de una minoría de niños con malnutrición severa.

Dirigimos a continuación nuestra mirada a Sri Lanka, donde el virulento conflicto ha superado ya el cuarto de siglo. Atrapados por los combates entre las fuerzas gubernamentales y los Tigres de Liberación de la Tierra de Tamil, en el este y el norte del país los civiles viven aterrorizados por bombardeos selectivos, matanzas, ataques suicidas, minas, secuestros, reclutamientos forzados, extorsiones, restricciones de movimientos y detenciones arbitrarias. Cientos de miles de personas han abandonado sus hogares desde que se reanudaron los combates en agosto de 2006. Debido a las hostilidades, y precisamente cuando se hace más necesaria la intervención médica, en las regiones cercanas a la línea de frente, los hospitales se están quedando sin especialistas para atender, entre otros, a los heridos.

Nos llegan también las últimas noticias desde la República Democrática del Congo, donde año y medio después de las elecciones que debían estabilizar la nación, el conflicto no ha remitido en el este del país. Con el apoyo de la Misión de Naciones Unidas en RDC, el gobierno se enfrenta ahora en Kivu Norte a las fuerzas del general rebelde Laurent Nkunda, con la participación de viejos conocidos de la guerra congoleña, como los mai-mai o las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda. En consecuencia, continúan los masivos desplazamientos de civiles, cientos de miles de personas obligadas a huir de un lado a otro, a veces repetidamente, muchas de ellas para esconderse en el bosque sin apenas comida ni atención médica, y cada vez más vulnerables a enfermedades fácilmente tratables. La altísima tasa de violencia sexual es otra inquietante dimensión de la crisis, así como los brotes de cólera, sintomáticos de la vulnerabilidad de la región, donde grandes áreas siguen inaccesibles para las organizaciones humanitarias debido a la inseguridad.

Nos vamos ahora hasta Colombia, el país con la tercera cifra más alta de desplazados del mundo, después de Sudán y el Congo, con 3,8 millones de personas fuera de sus hogares debido a la incesante violencia generada por el narcotráfico. Estas personas son tratadas por todas las partes en conflicto como potenciales colaboradores del rival, acorralados por las amenazas de represalias, aislados de la atención sanitaria... desesperados, abandonan sus hogares con poco más que lo puesto para buscar refugio, en condiciones igual de amenazantes y precarias, en los suburbios marginales de las ciudades. Allí, perdidos en un laberinto burocrático o con miedo a ser reconocidos como desplazados, siguen al margen del sistema de salud, expuestos a infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas y desórdenes psicológicos. Debido a la inseguridad, tampoco hay muchos desplazados que tengan la opción de regresar a sus hogares, y quienes lo hacen se encuentran con comunidades destruidas donde todo debe empezar desde cero, quizás hasta el próximo desplazamiento.

En Myanmar, antigua Birmania, donde reside una de las poblaciones más aisladas del mundo, la casi nula inversión pública ha colapsado el sistema sanitario, generando grandes vacíos en la atención médica. Especialmente grave es la crisis en el estado de Rakhin Occidental, donde los rohingyas musulmanes, sin derechos de ciudadanía, viven en precariedad extrema. En las zonas de conflicto contra los rebeldes karen y mon, en la frontera con Tailandia, las restricciones gubernamentales han frustrado los esfuerzos de la ayuda humanitaria.

Volvemos al castigado continente africano. Desde finales de 2005, los combates entre las fuerzas gubernamentales y varios grupos rebeldes en el norte de la República Centroafricana, así como los ataques directos, saqueos e incendios perpetrados contra numerosas aldeas, han causado importantes desplazamientos de población. Decenas de miles de personas tuvieron que refugiarse en el bosque, restringiendo gravemente su acceso a la ayuda humanitaria. Zonas como Vakaga, con una población de 45.000 habitantes, presentan una ausencia total de asistencia sanitaria. Para los refugiados la situación no es mucho mejor. Las 30.000 personas que huyeron a Camerún carecen de cobijo, alimentos y asistencia sanitaria, lo que se tradujo en alarmantes tasas de desnutrición infantil. En Chad, más de 45.000 refugiados y las poblaciones que les han acogido también se encuentran en situación precaria.

Y terminamos la crónica internacional en Chechenia. Cuatro años después de amainar los combates entre el Ejército ruso y los rebeldes chechenos, decenas de miles de desplazados huidos a las vecinas repúblicas de Ingusetia y Daguestán ya han regresado a sus casas. En Grozni, la castigada capital chechena, la reconstrucción avanza a buen ritmo. Pero estos progresos no significan que la crisis pueda darse por terminada para la población civil. Secuestros, desapariciones, asesinatos y bombardeos están a la orden del día en Ingusetia, Osetia del Norte y Daguestán, mientras que en Chechenia la seguridad aún es precaria. Frente a esto, los servicios básicos de salud, en particular de ginecología y obstetricia, son muy deficientes, inexistentes o están fuera del alcance de los retornados, que sobreviven en condiciones misérrimas.

Por falta de tiempo omitimos las noticias que nos llegan a nuestra redacción procedentes de Irak, Afganistán y los territorios ocupados de Palestina, donde las muertes y las injusticias siguen produciéndose como cada día, impunemente y sin una solución aparente.

Sin más, nos despedimos hasta el próximo informativo. Que tengan un buen día.


Fuente: Médicos Sin Fronteras.

Algún día los informativos contarán la verdad de lo que ocurre en el mundo, y puede que entonces incluso lleguen a interesarnos.


Pedro

jueves, 4 de febrero de 2010

LA ALDEA GLOBAL SITIADA.

22 de diciembre de 2012

Preocupación e incertidumbre internacional

La aldea global sitiada

Fuerzas de seguridad intentan frenar la movilización espontánea de millones de excluidos en todo el planeta. Reuniones urgentes en Naciones Unidas. Éxodo de empresarios y de capitales. ¿Está en peligro la sociedad tal y como la conocemos?

No se conoce el lugar ni el momento exacto en que se inició el fenómeno. Lo cierto es que se extendió de inmediato a todo el mundo como una reacción en cadena aún en marcha. Millones de personas excluidas del sistema y forzadas a sobrevivir con menos de un dólar al día, invisibles hasta ahora para la mayoría de las personas y de las instituciones, se pusieron de pie no para reclamar sino para tomar aquello que consideran que les corresponde. Infinidad de comercios y propiedades se vieron asaltados por multitudes imparables. Las fuerzas de seguridad, sobrepasadas en número, debieron replegarse tras duros enfrentamientos acabados con muertos y heridos de ambas partes. De nada sirvieron balas de goma, palos, gases o perros contra individuos que no tenían miedo, ni casa donde huir, ni nada que perder.

Como si de una escena de “la noche de los muertos vivos”, se tratara, miles de cuerpos fueron vistos moviéndose al unísono por las calles, descalzos, con ropas sucias y rotas, con manchas de sangre tras los enfrentamientos, enfermos, locos, y furiosos. No tardaron en registrarse luchas armadas entre personas de distintos estratos sociales, cada uno defendiendo lo suyo. Muchas ciudades ardían en llamas en la tarde de ayer, siendo las columnas de fuego y humo la única forma de iluminación por la noche, puesto que no daban abasto los servicios públicos ni la defensa civil para combatir las llamas ni restablecer el suministro de energía, agua o gas.

En el día de hoy, las calles amanecieron llenas de basura y escombros, con restos de automóviles y muebles a modo de barricadas. El humo y el polvo dejan muy poca visibilidad. Las autoridades recomiendan a todos permanecer en sus casas o en otro lugar seguro y evitar las calles. Los servicios de telefonía dejaron de funcionar, por lo cual es inútil insistir.




Respuesta mundial

El Secretario General de las Naciones Unidas ha expresado su preocupación ante la actual crisis mundial, haciendo un llamado a la paz y a la armónica convivencia entre los seres humanos. El Papa, por su parte, expresó su dolor ante la situación de tantos excluidos y afirmó que rezaría por una pronta solución de la crisis. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad, en reunión de emergencia, analiza la estrategia a seguir, tras haber apostado tropas en diversos puntos del planeta. Han asegurado que si bien se han transportado armas nucleares a esas locaciones no especificadas, las mismas no serán utilizadas a menos que se considere absolutamente necesario. Ante las corridas bancarias y el derrumbe de las bolsas de valores, los líderes del G8 aseguraron que no permitirán que el mundo caiga en la anarquía, y que harán cuanto sea necesario para asegurar la continuidad de la civilización en la que siempre hemos sabido vivir.

Jorge Fénix

lunes, 1 de febrero de 2010

UN CONDENADO A MUERTE


As Samawah, Irak.- En este diminuto pueblo al sur de Bagdad, Abdel Bari, profesor del la única escuela de jóvenes en la región, fue acusado de propagar ideas que atentan contra la fe mahometana, por lo que luego de un juicio breve en el que dicho implicado rehusó emitir comentario alguno, las autoridades religiosas, encontrándolo culpable, lo sentenciaron a la pena capital. Escoltado por cuatro lugareños, Abdel fue llevado a una humilde casa de barro donde pasará siete días y siete noches. Jalil, uno de los líderes musulmanes que desempeñó un papel importante en el juicio, se refirió al enclaustramiento como un castigo que le permitirá estimar la magnitud de sus ofensas.


Un familiar de Abdel Bari, quien me pidió mantener su identidad en el anonimato por razones de seguridad antes de acceder a la entrevista, explicó que en el trasfondo de aquella parafernalia se ocultaba una personal animadversión de Jalil contra Abdel Bari que inició el día en que éste impidió a una turba furiosa lapidar a una muchacha.


–Era una mujer que despreció al pillo de Jalil –dijo en voz baja, como si temiese que las paredes de su cuarto pudieran oírle-. Un día, el padre encomendó a la mujer traer agua de una fuente cercana, y obedientemente, ella caminó hacia el lugar preciso y se inclinó para recogerla, pero entonces Jalil, que la había estado acechando desde hacía tiempo atrás, intentó sujetarla para dar gusto a sus demonios. Sin embargo, la presa inocente era más fuerte de lo que pensó, ya que con un ágil movimiento se libró de sus manos y le hirió en el abdomen con un puñal que ocultaba debajo de su vestido –mi interlocutor se echó para atrás y frunciendo el ceño me miró con una severa expresión que infundía miedo-: Jalil es un farsante que deshonra el nombre de Allah.

Por otra parte, Jalil se auto proclama un “simple servidor de Dios”, y con respecto al señor Abdel Bari, dice sentirse satisfecho porque no se pervertirá más el alma de la juventud.

También recabé información acerca de Jalil gracias a uno de sus allegados que se mostró particularmente dispuesto a conversar con un extranjero que sabía tan poco de los musulmanes. Jalil nació en una desaparecida provincia que colindaba con As Samawah. Su padre era un teólogo brillante, un eminente maestro que enseñó a su primogénito a respetar y amar sus tradiciones religiosas. -Cuando tenía siete años de edad –dijo levantando el dedo índice- arrojó sin titubear la primera piedra a una tía suya que deshonró a su marido, dando así, para orgullo de su familia, un prueba tangible de que amaba a Dios sobre todas las cosas-. Continuó refiriendo otros capítulos de su adolescencia que daban ya muestras claras del carácter resuelto que configuró la personalidad de Jalil, y era por cierto muy interesante y a la vez harto confuso para mí, en este lugar de costumbres bárbaras y cruentas, que se hablase de la espiritualidad con tal sumisión y reverencia.

Entretanto, Abdel Bari, sentado en un rincón de la casa, tiene los ojos apretados como un puño, concentrado en pensamientos ignotos, a lo que se ve no le intranquilizan las consignas que se elevan como la arena entre las dunas desérticas.

Jalil, envuelto por los rayos del sol, contempla el maravilloso cielo azul por un momento y dice que la muerte purifica al hombre; acto seguido, se aparta del umbral de la puerta para que otro que se halla junto a él dirija la misma arenga hacia el pueblo congregado: los ojos de las mujeres miran con recato a través de la estrecha rendija del burka, y los rostros y las manos entrecruzadas de los hombres denotan recogimiento. Detrás del grupo solemne de vestiduras blancas y negras que flotan como banderas sobre mástiles, hay un temible tanque color arena y unos soldados americanos que hacen el rol de testigos desinteresados –es como si observasen otra vieja e ininteligible historia árabe-. Uno de ellos me mira con detenimiento. De la bolsa de su chaqueta saca un cigarrillo y sonriendo me pregunta si soy inglés.

Carlos (Hiletrados Creativos).