ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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martes, 1 de diciembre de 2009

ENTRE LA OSCURIDAD Y LO INFINITO

“Vayas donde vayas te buscaré, más jamás podrás escapar de mí pues al final te encontraré…”

De un sobresalto despierta Pablo, que en la oscuridad de la noche donde el silencio infinito va a sus anchas, no deja de oír una y otra vez esa estentórea voz. Una pesadilla, como las de las noches precedentes. Piensa Pablo. Se levanta aún soñoliento a la por un vaso de agua. Entre la oscuridad logra salvar los obstáculos que se encuentra en su camino. Una mesita, algún que otro cuadro... etc. Su tos seca nocturna que acusa desde hace meses hace acto de presencia.

Abre la nevera para coger la botella de agua, pues a él le gusta fría. No precisa de la luz de la cocina pues la de la nevera es suficiente mientras sacia su sed nocturna. Mientras bebe de la botella nota una presencia. Algo que es invisible a sus ojos pero no a sus sentidos invade la cocina. Mira a su alrededor sin ver nada, un leve crujido de la madera le hace correr desde la nevera hasta el interruptor para encender la luz. Pero no se siente bien. No está a gusto. Enciende todas las luces de la casa hasta llegar a su habitación. No hay nadie más en el domicilio, pues Pablo es el único inquilino.

¿Qué es esa extraña sensación, es presencia que noto en la cocina? Pablo le da vueltas, medita sobre ello. Ahora recuerda que no cerró la nevera. Sabe que va a tener que volver, y teme que algo suceda.

Se levanta cautelosamente, mirando a su alrededor, y con pasos cortos y precisos se dirige hacia la cocina. Cierra la nevera y según vuelve va apagando las luces que tenía encendidas. Llega a su habitación y se mete en la cama sin apagar la luz. Los ojos se le cierran lentamente. No lo duda y apaga la luz y se entrega a Morfeo.

“Vayas donde vayas te buscaré, más jamás podrás escapar de mí pues al final te encontraré. Te encontraré...”

Pablo se vuelve a despertar. Enciende la luz de su mesilla y se queda sentado en la cama esperando a la luz del amanecer. Su espera se le hace eterna como la oscuridad. La espera hace que su cansancio le devuelva a los brazos de Morfeo. Cierra los ojos en contra de su voluntad confiando que la llegaba del alba le libere de su pesadilla...


-Después de algo más de medio siglo por fin te encontré… ven conmigo...

$MK

6 comentarios:

Marinel dijo...

Cayó en otros brazos,parece ser, que no en los de Morfeo...
Pobres todos que sabemos que nos encontrará de todas formas,¿no?
Intriga y miedo para un final,quizá esperado...
Besos.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Excelente relato. Magnífico.

Pedro dijo...

A eso no hay quien escape... y a pesar de todo aún le tememos.
Un relato extraño pero emocionante y original.

Un saludo.

Julio dijo...

Ciertamente no hay escapatoria, aunque hay que resistirse, porque aunque te digan que vas aun mundo mejor, como en casa de uno no se está en ninguna parte.
Un abrazo

Autores Reunidos dijo...

No tenía que haberse dormido, jajaja.
Pero todos caeríamos en sus brazos...
Gracias por tus letras, cielo.
Un beso
Natacha.

Pilar dijo...

Bueno, yo soy de dormir poco, pero a partir de ahora seguramente lo haré menos...jajaja...¡qué miedo!
Muy buena narración, gracias.
Un besote.

Pilar