ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

A AÑOS LUZ

Sentimientos contradictorios la invadían. Había pasado el verano con los recuerdos planeando a su alrededor. La imagen de la clase, de los libros, de los profesores-as entrando por la puerta dispuestos a abrir sus mentes juveniles, despertarlas. Él, con sus libros bajo el brazo, sus gestos, su música, sus historias.

Lo supo de repente. Sus manos aposentadas en sus hombros, una despedida limitada, un deseo ferviente de un feliz verano. Su sonrisa grabada en las retinas y el corazón. ¿Cuántos años era mayor que ella? ¿Serían veinte, quizá más? ¿Cuánto amaría a su pareja como él la llamaba ante ellos, sus alumnos? ¿Sería verdaderamente feliz?

Mil preguntas se arremolinaban en su desconcertado cerebro, mil preguntas sin respuestas. Sólo podía responder a una: ¿Estaba enamorada?, sí, lo estaba.

De inmediato supo de lo inalcanzable que resultaba ese amor juvenil. Era joven, cierto, pero no estúpida. Decidió limitarse a llenarse de momentos en su presencia, recogerlos como migajas deliciosas, cual pajarillo hambriento.

Su risa ante sus cosas, sus alabanzas en los trabajos que tanto se esmeraba en perfeccionar para él. Sus enseñanzas de ese mundo que tanta pasión le causaba y no cesaba en demostrar. Ella lo recogía todo, lo ensamblaba en un collar invisible para no olvidarlo, para colgárselo en el corazón cuando todo hubiese acabado.

Porque la historia que se había empeñado en escribir ella misma; sin permiso, sin pensar, sin recato, tenía el final escrito de ante mano. Lo sabía y a pesar de todo... soñaba con un final feliz.

Lo imaginaba lejano, en un planeta imaginario, donde estaba solo y perdido. Lo deseaba ausente de caricias y ternura, enajenado de deseo por encontrar a alguien que lo amase, lo admirase, lo escuchase con el alma apretada, los ojos abiertos y el corazón alado.

Lo sabía a años luz.

En esas ocasiones en las que su mirada se perdía en divagaciones placenteras en la clase, él venía a rescatarla de ensueños. Una sonrisa, una palmada de cariño en su espalda, un comentario mordaz, y la realidad hacía acto de presencia, provocándole la tristeza que da la sabiduría.

Este era el último año que pasaría en el instituto. Ya no tendría que correr como cada día para coger el autobús en el que en más de una ocasión había cabeceado por la falta de sueño y el cansancio.

Salía despedida del trabajo en dirección a la parada que la llevaría al “insti”. Con el bolso, la mochila y el deseo inaudito de llegar. Inaudito, hasta que lo entendió. Siempre había sido corta de reflejos, siempre caía tarde en todo y eso provocaba las bromas entre su pandilla.

Se arregló con esmero. Peinó sus largos cabellos, se vistió como nunca y perfumó su piel vaporosamente.

Risas, chistes, anécdotas del año escolar. La cena estaba resultando perfecta y sin embargo, ella sentía el corazón encogido. Todo, era un estupendo preludio del final de su sueño infantil, pues se sentía como una niña con su juguete roto en las manos.

Un paseo espontáneo a la orilla del mar con la luna brillando en el manto nocturno. Ella y su amor inalcanzable... y veinte personas más. Juegos y chapoteos, frases divertidas.

Él, se acercó y cogió sus manos. Estampó dos besos dulces en sus mejillas. Le regaló unas palabras hermosas y una mirada intensa. ¿Era tristeza lo que le pareció ver? ¿Era el brillo de la luna reflejado en sus ojos, o lágrimas nacientes e interrumpidas?

Un momento más que atesorar. Unas migajas más con las que alimentarse y unas alas para volar por esos mundos en los que él, ya no estaría presente.

Una despedida definitiva.

Marinel

20 comentarios:

Reina dijo...

¡Qué dulce amor platónico de adolescente! Qu bien descrito...

Me ha encantado. Felicidades Marinel

Un besito

Noche dijo...

El, la quería, pero comprendía así como ella que tambien su amor éra inalcanzable.

Precioso relato Marinel.

Jorge Fenix dijo...

Linda y dulce historia. Un amor platonico en un momento de crecimiento y cambio, donde la protagonista experimenta a la vez lo que le dice la razon y lo que siente el corazon. Todo expresado en un lenguaje simple y claro que no por eso pierde expresividad o importancia,sino que la gana.
¡Felicidades, una bella obra!

soñadora dijo...

Que hermosa historia, y sobre todo, que bien narrada, casi casi se percibe como una historia propia, y te invita a sentir ese cosquilleo interior que da la cercanía de ese amor platónico....

Antiqva dijo...

Amiga, Felicidades, que magnifica forma de tratar este asunto tan calido del amor juvenil... Me he visto cuando uno andaba un poco chiflado por una adorable profesora de Fisica o de Quimica o de Biologia, o de quien sabe que...

Como iba uno a enterarse de lo que aquella joven explicaba....

Un abrazo, amiga, y me reitero en la felicitacion

Autores Reunidos dijo...

Emotivísimo Marinel...
El cenit del perfume de tu relato lo encuentro en esta frase "provocándole la tristeza que da la sabiduría", que la leo y releo y me dice tanto...

Un cuadro tras otro pintas con tus palabras, llenando un lugar con la exposición de toda esa vida interior que luce por doquier de una sola cosa: amor.

"Un momento más que atesorar" ¿Hay algo más cierto que esto?

Precioso, Marinel... precioso.

Un abrazo

Emig

Autores Reunidos dijo...

Marinel, la suavidad sigue adornando tus escritos.
Una ternura, creo que todos identificamos, básicamente, el amor platónico con éste tipo de historia.
Quien no se ha enamorado de un atractivo profesor...
Lo siento cercano y precioso.
Gracias Marinel y enhorabuena.
Natacha.

Marinel dijo...

Quiero expresaros mi agradecimiento por vuestros cálidos comentarios.
Soy muy consciente de mis limitaciones literarias (y de mi pesadez por decirlo siempre)pero es que soy así y no puedo evitarlo...
No me avergüenza decir que soy o fui la protagonista de este relato, que me enamoré perdidamente de mi profesor.Naturalmente, es un relato que nace del corazón y la vivencia que guarda en su interior.Está contado como lo siento, con la sencillez que me caracteriza y de la manera que sé hacerlo.
Sé que lo comprendéis porque sois maravillosos y vuestros comentarios os delatan:¡¡sois absolutamente sensibles!!
Gracias con todo mi corazón.
Un millón de besos...¡qué pesadilla soy jajaja!

Esther dijo...

Marinel que amor tan bonito, tan puro..y ahora que leo tu comentario entiendo el sentimiento que lleva implicito,ha sido algo vivido por ti,eso lo hace aún más bonito.

Un beso

Fair Lady dijo...

Marinel, mismamente te iba a preguntar si eras tú el personaje, pero ya has contestado a ello:-) Creo que todas en algún momento hemos estado enamoradas de nuestro profesor, incluso yo misma, ya lo comenté en otro comentario. A esa edad descubrimos unos sentimientos hasta entonces desconocidos y eso hace que sintamos vergüenza hacia el ser amado. No sabemos cómo reaccionar, el tiempo pasa hasta convertirse en amor platónico.

Me ha gustado mucho tu relato. Un besito Marinel

Marinel dijo...

Gracias Fair.Bueno, es que yo soy así de espontánea y me salió decirlo.
Me alegro de que te guste, el tuyo es precioso también.
Un beso.

@Patrulich dijo...

Qué bello! Me encantó, Marinel.
Describís con tanta dulzura algo que yo misma sentí en mi época de estudiante...
Un verdadero amor platónico, y una belleza de escrito.
Un beso, y felicitaciones.

Marinel dijo...

Gracias Patrulich.¿Quien no se ha dejado llevar por ese amor mezcla de admiración?
Yo, desde luego caí en sus redes platónicas y es para mí uno de los mejores y más bonitos recuerdos.
Besos.

AHEO dijo...

Precioso! Y bueno muy cercano, ya veo o leo que eso de enamorarse de un profesor es algo que se da por todas partes! jaja! Me hiciste recordar igual a un profe... jeje recuerdo que al finalizar la universidad cuando lo encontrábamos nos saludaba con un beso en la mejilla como hacía con sus colegas profesoras..., bromeábamos con un "si este es el premio,valió la pena terminar la carrera", jajaja!
Imagina la felicidad del encuentro!, hablo en plural porque éramos tres sus enamoradas... ah que tiempos!
Magnífico tu relato, me ha transportado a esa situación.
Un abrazo!
Haydeé :)

Marinel dijo...

Hola Aheo.La verdad es que del profesor aquel no se enamoraban muchas, pues era bajito y normal.Aunque a mí me parecía especial (evidentemente)y la clase de filosofía y griego me encantaban porque estaba él.
Yo, es que era un tanto rara ya ves...jajaja.¡Qué tiempos!
Gracias por el comentario.
Besos.

Bowman dijo...

Que duro resulta en este caso que, además, aunque el profesor tambien la amase, la situación no era permisible. Cuentan con la limitación de la ilegalidad de la relación, que la hace más imposible... y más platónica.

Precioso Marinel, y muy cercano. Yo también estaba enamorado de mi profesora de matemáticas en la facultad. Aquí no había problema de edad o legal, pero estaba casada y con dos niños... difícil lo tenía. Lo único que conseguí fue suspender la asignatura, pues jamás miraba a la pizarra.

Es fácil enamorarse de un profesor o profesora. Al menos los que nos deslumbramos con la inteligencia. No sería la primera vez que me enamoro de alguien por si cabeza, sin importar el físico.

Tu relato consigue reflejar la sensación perfectamente.

Leznari dijo...

Que hermosos recuerdos de adolescencia, verdad?.
Dulce todo el escrito.
Saluditos.
LEZ

Marinel dijo...

Pues sí Bowman, es fácil enamorarse de un profesor-a si te encandila la inteligencia...qué verdad más grande...
Te agradezco mucho lo primero que me dices de que él también me amaba...siempre lo creí y siempre fui consciente de esa imposibilidad por todo lo que tú dices.
Gracias por el comentario.
Un beso.

Marinel dijo...

Sí, lez, son recuerdos preciosos que demuestran que vivimos y sentimos.Recuerdos que atesorar.
Gracias por el comentario.
Un beso.

Marinel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.