ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

ÓRDEN DE PUBLICACIÓN EN EL LATERAL DEL BLOG. DISFRUTAD DE LA LECTURA, AMIGOS.


viernes, 23 de enero de 2009

CUANDO EL SUEÑO SE HIZO REALIDAD


Como todas las mañanas, él estaba ahí, en la entrada de mi oficina, frente a la puerta, en un rinconcito, tirado sobre un trozo de goma espuma (1m x 1m) más de eso no era su “pedacito de colchón”

Dormía, apretadito, en posición fetal, su ropa eran retazos.

Tengo que despertarlo, ya que flanqueaba la puerta.

ÉL no me molestaba, de no ser que tenía que entrar, de seguro lo dejaba seguir durmiendo.

Se lo notaba sonreír, ya tenía bastante con esa vida. Después de todo ¿quiÉn era yo, para tener que sacarlo?

El problema era porque no podía entrar.

Sus labios dibujaban una sonrisa. ¿Qué soñaría?, para despertarlo le tocaba suavemente la cabeza, de cabellos negros. ¿Cuánto haría que no se daba un baño? Lo despertaba, él tomaba su “colchón” bajo el brazo, se iba a otro lugar.

Debía tener 7 o 9 años, más no creo.

Habíamos hecho una especie de trato para éste proceder.

Una mañana conversamos, me contó que siempre tenía el mismo sueño: “Que tenía una linda casa, un jardín adelante, su dormitorio, había otros chicos, hijos de la familia que lo había recogido de la calle, un hermoso parque en el cual jugaba con chicos, era feliz, me querían, alimentaban, me vestían.”

"Ese sueño, me dijo, lo visita todas las noches, desde hace mucho tiempo, es tan claro que parece real", y le permite seguir viviendo durante el día, pidiendo comida o algo para subsistir.

Ahora comprendo el porqué de su sonrisa, mientras duerme.

Era lunes, habíamos tenido un fin de semana de días y noches de calor agobiante.

Cuando llego ésa mañana, está despierto, con los ojos desorbitados, grandes como dos soles, como queriendo escapar de su cara, está como sacado, se mantiene parado sosteniéndose con la barra de la puerta, cuando me ve, comienza a gritar: “Se me fue el sueño, no lo tengo más, desde el viernes que el sueño mió desapareció, se fue, ¿que hago?” estaba desesperado, noté que algo grave estaba pasando, a pesar de la ausencia de su sueño, no podía mantenerse en pié, llamé una ambulancia.

Cuando lo vieron diagnosticaron desnutrición y deshidratación, había que internarlo, no podía dejarlo solo, subí con él en la ambulancia, me senté al lado de la camilla le habían colocado suero, tomé su mano y me la apretó muy fuerte, ya no hablaba.

Un escalofrío pasó por mi cuerpo, yo tenía dos hijos y nunca pensé que podía conmoverme tanto.

Llegamos al hospital, a pesar de que yo lo acompañaba, y quería hacerme cargo, dieron intervención al Juez de menores, por ser un chico de la calle.

Le dieron una cama, un lugar y comenzaron a rehabilitarlo, sus ojos seguían pidiendo el sueño que no llegaba.

Antes de ir a mi oficina y cuando salía, pasaba a ver como estaba, le llevaba algo, para contentarlo, pero el seguía con su cara triste, esperando el sueño que no volvía.

Una de esas mañanas me comuniqué con el Juez para pedirle si antes que lo internaran en un instituto, le permitía pasar las fiestas Navideñas en mi casa. Ya lo había hablado con mi familia y estaban todos de acuerdo.

Con los recaudos del caso, el Juez aceptó mi petición.

El 23 de diciembre le dieron de alta.

Él seguía triste, le conté lo que íbamos hacer antes de que lo internen en un instituto de menores.

El solo quería recuperar su sueño.

Le compré ropa, zapatillas, en el hospital le habían cortado el pelo, parecía otro chico, seguía sin sonreír, me tomó la mano y nos fuimos para casa donde nos estaban esperando.

Bajamos del auto, volvió a tomar mi mano con mucha fuerza, sus ojos parecían más negros todavía.

De pronto, no bien llegamos al patio de casa, una enorme sonrisa se dibujó en su cara y gritó: “¡¡¡¡Por fin, mi sueño volvió, aquí está, no me despierten por favor!!!!

Salió corriendo hacia la calle.

No lo pude alcanzar.

Cuando su sueño se hizo realidad, creyó que estaba soñando y nunca más despertó.

María Rosa

10 comentarios:

Marinel dijo...

Maria Rosa, ese final me deja acongojada...(aún más si cabe)
No entiendo si al final marcha para siempre o se queda viviendo su sueño...
De cualquier manera es una historia triste, Y quizá lo sea porque la realidad es aplastante y casos así encuentras a cada paso...
Muy bien escrita, como siempre.
Besos.

Pedro dijo...

Has conseguido enternecerme y conmoverme con ese final inesperado.
Una historia magistralmente hilada, mis felicitaciones, y también por mostrar esa realidad tan cruda que abarrota las calles de todo el mundo.

Un beso.

Maria Rosa dijo...

Marinel, ¿Que te agradaría más, que se marchara para siempre, que viva su sueño como una realidad o que su sueño se haga realidad?
El final lo eliges tú.
gracias por leerme
María Rosa

Maria Rosa dijo...

Pedro, el día que los niños no mendiguen en las calles, el sueño de la historia será una realidad para todos.
Gracias por leerme
María Rosa

Inés Bohórquez dijo...

Es conmovedor este relato ... me has hecho pensar en tantos niños que uno se encuentra a diario en las calles desprotegidos y friolentos...
Claro prefiero pensar que él simplemente vio su sueño hecho realidad!
abrazos

Marinel dijo...

Maria Rosa, creo que me conoces un poco y naturalmente me gustan los finales felices...a pesar de saber que no lo son generalmente.
Me encantaría que el niño corriese al ver que su sueño se ha cumplido,claro.
Pero tú eres la autora y me parece que sabes mejor que nadie cual es el final...
Besos,guapa.

Maria Rosa dijo...

El final lo pone el corazón del lector.
Me parece que la mayoria le daría un final feliz, pero a veces la vida es tan cruel.!
BESOS

Autores Reunidos dijo...

María Rosa una historia triste y que encoge el corazón.
Prefiero pensar que el niño llegó de veras a esa casa... Es el final que me deja respirar.
Un bello texto.
Gracias, amiga. No dejáis de sorprendernos.
Natacha.

Esther dijo...

Yo espero que ese sueño suyo se convirtiera en realidad y se quedara con ella y fueran felices...

Muy bonito el relato.besos

Calvarian dijo...

El sueño de muchos es la monótona realidad para otros. Es el mundo

Besix.