ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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martes, 24 de marzo de 2009

RUTA, DAITYA y POSEIDONIS



«El rey Thevetat fue uno de los últimos Reyes Atlantes bajo cuya influencia maléfica la raza atlante se convirtió en una nación de magos perversos. Pero no todos los Asuras encarnados en la raza Atlante optaron por el rebelde príncipe planetario Ahriman, sino que muchos Asuras se asociaron al Logoi Planetario Terrestre junto con los Hijos de la Voluntad y del Yoga, la raza intraterrena que por aquel entonces tomó partido y se involucró con la causa del Logoi.

Como consecuencia de esas luchas, los Asuras, Devas y otros seres de un amplio espectro entre los que se encontraban los reyes y el pueblo atlante, se dividieron en dos bandos irreconciliables sobre la faz del planeta que forzaron a una guerra global a los dos vastos continentes Atlantes existentes en aquel tiempo: Kusha, el continente situado en la actual zona Atlántica sobre el Trópico Norte y Mú, situado en la zona subtropical del Pacífico.

El rey Thevetat, al mando de los Daityas y los diablos Râkshasas que controlaban el continente de Kusha luchó cruel y encarnizadamente contra los Âdityas y los Sâdhus o sabios guías de la Raza Atlante, liderados por Roth, el príncipe adyta que guiaba a las fuerzas intraterrenas y a los habitantes del continente de Mú. Las terribles consecuencias de la devastadora guerra concluyeron con el segundo y definitivo diluvio Atlante. Esta guerra, además, decidió los destinos de los dos pueblos, el intraterreno y el perteneciente al mundo de superficie en dos culturas separadas y realidades diferentes dentro del mismo planeta. Los vestigios de esta terrible guerra quedaron grabados en la mente colectiva de la humanidad actual y reflejados en muchas de sus leyendas tradicionales, en las cuales, aún se llora la partida de los Elfos (Âdityas) hacia la Isla Sagrada (Âgarttha). Este segundo diluvio, acabó con las últimas grandes civilizaciones Atlantes situadas en las penínsulas de Ruta y Daitya, dejando únicamente un remanente de la cultura Atlante en la isla de Poseidonis, la misma que sería destruida miles de años después como consecuencia de las acciones geológicas que habían fragmentado los últimos restos del gigantesco continente Atlante de Kusha, y desecho el continente de Mú. » (Retazo copiado literalmente)

"Ruta, Daitya y Poseidonis". Así se llamaba el libro que tenía entre manos y casi cada día de su vida en el pensamiento. Leerlo le recordaba a su padre, nacido en el 68. Un año —le decía su padre— que sirvió de umbral a la puerta del deterioro de la humanidad, la cual, década tras década se evidenciaba más y más el decaimiento de los valores primigenios que nos unían y mantenían cerca de lo natural, para pasar a convertirnos en víctimas de nuestra propia civilización.

Yo, ahora, tengo casi cuarenta años. Vivo en una humanidad apunto de cumplir su 2050 aniversario, y a pesar del tiempo vivido, elijo muchas veces cerrar los ojos, y recordar las palabras de mi padre y otros, las cuales vaticinaban un fin de ciclo como en tiempos de la Atlántida. Una civilización que en tiempos de mi padre, era todavía en su mayor parte una leyenda, y que el 2018, finalmente, la ciencia reconoció formalmente su existencia.

Todavía me pregunto de qué nos sirvió tal hallazgo y confirmación. Utilizamos este saber para alejarnos todavía más de nuestra cruda realidad, y seguimos alimentando la perfidia desde los pequeños egoísmos; devastando el planeta sin ninguna conciencia, y viviendo hasta la extenuación una guerra mundial que quizás, resulta más dañina que cualquier referente histórico, por ser lentamente destructiva desde lo económico y psicológico.

Sin embargo, yo estoy bien desde que entendí lo que tantas veces decía mi padre haciendo alusión al cambio, sin preocuparme de cambiar a nadie sino a mí, como si fuera un pequeño mundo por conocer, aceptar y vivir. Vive y deja vivir —me decía— y así lo entendía cuando en cualquier cosa de la vida, no me he dejado llevar por ninguna tradición, pensamiento o cultura que no sintiera desde mi interior como coherentemente cierta. Empiezo, incluso, a comprender, que nada se destruye cuando la Naturaleza actúa como revulsivo, pues todo está supeditado a unos ciclos que son tan cósmicos como necesarios, y nosotros, estamos, queramos o no en ellos.

Me decía mi padre que para entender esto, debía encontrar mi alma, y desde ahí, ver las demás almas y comprender que la continuidad de la evolución sigue, aun a pesar de las apariencias. Me decía con su habitual sonrisa, que era como en algunas películas, en que la verdad finalmente aparece victoriosa. Yo me preguntaba entonces, si el ser humano, al vivir, lo que hacíamos cada vez más es tapar esa verdad con nuestras mentiras... Entendí que una de las grandes mentiras vividas era la propia ignorancia, la cual no nos importa aceptar, porque lo hacemos con los ojos cerrados...

Entonces... entiendo desde lo que recuerdo y he leído, que la última parte de esa Atlántida fue Poseidonis; la cual desapareció de forma natural, aunque drásticamente, hace algunos miles de años. No hay matemática que sirva para saber cuánto nos queda, pero observando por doquier, imagino un cuerpo enfermizo que no quiere levantarse; no sé si porque no puede, porque no recuerda que puede; porque ha perdido la voluntad de que debe...

Todavía conservo algunos cd's de música de mi padre, junto a un quemador de incienso que le regaló una amiga. Esto lo guardo con el mismo cariño que él me lo entregó, y lo utilizo, como hoy, cuando escribo de verdad... aunque sea un relato...

Emig

7 comentarios:

Pedro dijo...

Aunque pueda parecer un relato pesimista, yo me quedo con el mensaje de fondo, el cual me parece de una belleza muy esclarecedora y de una lucidez inquietante.
Más que un relato futurista, yo lo encuentro absolutamente realista y presente en nuestros días.
Como siempre, querido Emig, me dejas pensativo.

Un abrazo.

Marinel dijo...

No dejas entrever ningún resquicio a lo inevitable y posiblemente por ello,tu relato aparezca más crudo,pero no menos real.
Y sin embargo; se cuela por entre las rendijas de las letras, eso otro que también es inevitable,y es la continuidad de la vida,a pesar de los cambios vitales en los que se adentra el planeta y sus habitantes.
Por tanto no destierras del todo la esperanza,ni los sueños,ni las ilusiones.
Y lo haces entre brumas de nostalgias,de recuerdos queridos,de palabras grabadas...
Muy bonito,Emig.
Besos.

Samara Morgan Lacroix dijo...

Buen blog, queria invitarte al mio:

www.lacatedraldelasmelodiassangrantes.blogspot.com

luna45 dijo...

Me gusto tu relato algo pesimista pero algo real ya que al ir lo leyendo te vas adentrando mas

te dejo un saludo

besos

isis de la noche dijo...

mi querido amigo.. Has dejado escrita una gran verdad: todo es parte de la evolución... (incluso la involución ;)

Lamentablemente nuestra limitada visión humana no nos permite abarcar la totalidad del tiempo.. Y es asi que a nuestras pequeñas mentes les parece incomprensible esta etapa de oscuridad y egoísmo.. Y nos queremos resistir a ella pues no es nada fácil ser testigos de este mundo que se desmorona...

Las sabidurías más ancestrales nos advirtieron que esta etapa llegaría. La rueda de la vida sigue girando.. la gran rueda cósmica gira sin detenerse, en fases de muerte y renacimiento. Sin embargo, este es un tiempo muy especial.. Así como ocurrió con la Atlántida, habrá cosas que no se destruirán y que se guardarán en ciertos lugares, en ciertas almas...

Pero estos ciclos son inexorables. Nosotros jamás lo entenderos, pues es prerrogativa del ser humano solidarizarse con el dolor ajeno, rebelarse contra la injusticia, querer "cambiar el mundo"...

Cambiemos nuestro mundo... Nuestro mundo interior y nuestro pequeño mundo.. Que eso no es inútil, pues le hace bien al mundo. Aceptando nuestra responsabilidad y asumiendo nuestro deber, habrá rincones de luz en este mundo inhóspito. Si no somos capaces de grandes proezas, de actos heroicos que marquen el destino de millones, por lo menos dejemos este mundo con el alma en paz, sabiendo que cumplimos con nuestro deber y que fuimos siempre fieles a lo que creímos. Y que la oscuridad no llegó a nuestro corazón...

Maravilloso relato amigo... Yo no lo siento pesimista.. Es fruto de una profunda reflexión y una clara comprensión de la totalidad que significa la vida...

recibe un enorme abrazo!!!! y espero que nos encontremos de nuevo en otros mundos ;)

isis de la noche dijo...

me olvidaba: QUÉ BIEN LES HA QUEDADO LA ILUSTRACIÓN DEL PRÓXIMO TEMA!!!!!

aplausos para ustedes y su inmensa creatividad!!!!!

SOLO CON VER LA ILUSTRACIÓN ME ENTRAN UNA GANAS LOCAS DE ESCRIBIR!!! ;)

besos..

Autores Reunidos dijo...

Estimados amig@s.

Coincido con todos los comentarios, y con gratitud, los incluyo como extensión de la intención del propio relato, el cual, además de lo que dice, expresa que lo poco que digo últimamente es resultado de quizás, mucho tiempo que sin darme cuenta, utilizo para reflexionar y modificar desde lo que entiendo como mi conciencia, lo que es el pensamiento y la acción. Empiezo a creer más aún en la soberana importancia de la creación en cualquiera de sus aspectos, aquí es literario, pero como seres humanos, todo es creación, y cualquier movimiento reverbera en el espacio, y por ende, tiene un efecto, y nosotros, como causa de ellos, creo que debemos ser cada día más conscientes que cualquier daño de cualquier manera, no perjudicamos a algo, sino a algo que forma parte de un todo...

Me siento agradecido por la amistad y el respeto que manifestáis, más aún cuando la continuidad que doy es muchas veces desde el pensamiento, pero mi semblante es una completa sonrisa cuando os vivo...

Un fuerte abrazo, amig@s, y muchas gracias.

Emig