ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

ÓRDEN DE PUBLICACIÓN EN EL LATERAL DEL BLOG. DISFRUTAD DE LA LECTURA, AMIGOS.


lunes, 13 de octubre de 2008

VIAJE HACIA UNO MISMO


La historia de mi viaje hacia una nueva vida comenzó con un sueño recurrente: Yo viajaba en un pequeño avión. Todo parecía estar en orden, hasta que notaba que estaba solo. Caminaba hasta la cabina y descubría que no había pilotos. Yo tenía que sentarme y pilotear la aeronave aunque no supiera cómo hacerlo. Esa aeronave que simbolizaba mi vida.

En este otro caso, había pilotos, pero ni ellos ni yo podíamos hacer nada. Estábamos cayendo. Mi vida pasaba frente a mis ojos mientras el mar se aproximaba sin piedad. Las alarmas chillaban, el avión rugía, el piloto hablaba como alentando a la aeronave, el copiloto comunicaba la emergencia por radio. Mi viaje de vacaciones iba a terminar en su primer día, y también mi futuro como presidente de la empresa, y los contratos con los grandes clientes. Todo porque un loquero de cien dólares la hora le había recomendado a la junta que me envíen de vacaciones para aliviar mi stress. Pues bien, mi stress estaba a punto de terminarse para siempre.

Me ajusté el cinturón. Me incliné hacia adelante y el mundo entero comenzó a dar vueltas y agitarse mientras el avión enfilaba como podía hacia las playas de una isla.

Lo siguiente que recuerdo es el mundo al revés: la arena, las palmeras, el mar. Me quité el cinturón y me incorporé. Allí estaba el asiento, con algunos restos de fuselaje. Del resto del avión o de los pilotos, ni rastro.

Un par de nativos se acercaron. Nunca habían visto a un argentino cayendo del cielo, cosa que no es habitual en esa zona. Procure comunicarme con ellos y pedirles ayuda con palabras y señas.

—Yo…Fernando. Avión…íiiiii….pum. Ayuda.

Me miraron como si hubiera venido de otro planeta. Uno de ellos miró al otro y le dijo: “I think he's crazy” (creo que está loco), en un perfecto inglés. Entonces comprendí dos cosas. En primer lugar, después de más de trescientos años en contacto con los ingleses, los nativos habían aprendido ese idioma como su segunda lengua, tal vez incluso como lengua oficial. En segundo lugar, algo debía andar muy mal si un analista y un nativo que no se conocían entre sí pensaban que yo estaba loco.

Mi inglés era muy fluido, e infinitamente mejor que mi improvisado lenguaje de señas. Me explicaron que me encontraba en la isla Kakatua, que no estaba habitada, pero que ellos viajaban allí de vez en cuando por motivos relacionados con sus creencias y la espiritualidad. Ellos pensaban que nada ocurría por casualidad, especialmente en ese lugar sagrado. Me ayudarían a continuar mi viaje luego de unos días allí, llevándome hacia el pueblo más cercano que tuviera medios de comunicación con los míos. No estaba en condiciones de discutir con las únicas personas que podían ayudarme.

El primer día pasó muy despacio. No tenía conexión a internet, ni teléfono. Incluso mi reloj se había quebrado y no sabía qué hora era. Hubiera gritado “¡Un celular! ¡Mi reino por un celular!”. Me sentía desconectado del mundo, hasta que ocurrió algo increíble: al caer la noche vi en el firmamento muchas más estrellas de las que haya contemplado nunca. En la gran ciudad las luces solo me habían dejado ver las estrellas más brillantes.

Nos sentamos cerca del fuego. Me contaron sus historias y sus creencias. Empecé a sentirme conectado con ellos y con la naturaleza. En los siguientes días nadamos, pescamos, cantamos. Vi amaneceres y atardeceres. Improvisé una pelota con algunas prendas y jugamos al fútbol.

Me enseñaron la correcta técnica para remar, y entre los tres mantuvimos un buen ritmo de marcha cuando subimos a la canoa y dejamos atrás la isla. La sensación de deslizarme sobre el agua, sentir la brisa marina en el pecho, remar hacia el horizonte, era algo que el dinero no hubiera podido comprar. Me sentía libre, sano, y muy capaz de comenzar un nuevo día con optimismo.

Cuando llegué a una población con teléfono, informé que me encontraba bien y esperé a que vinieran por mí. Mis socios me dijeron que era el único sobreviviente y que solo por milagro no había muerto. Tenía suerte de poder regresar a la “civilización” con sus celulares, computadoras, bolsas de comercio, bancos, cámaras de vigilancia y todo eso.

En algo estaban equivocados, porque el milagro era otro: había muerto en la isla y había renacido como alguien completamente nuevo. Había recibido una segunda oportunidad para valorar las cosas realmente importantes de la vida, y no pensaba desperdiciarla.

Jorge Fénix

19 comentarios:

Nuria dijo...

Un bonito relato Jorge ¡Felicidades!

Esther dijo...

Un buen viaje y que encima te hace ver la vida de otra manera ,el valorar mucho más cosas que antes no valorabas y darte cuenta que hay cosas prescindibles que hoy en día las creemos imprescindibles.

me ha encantado.

Un saludo

Marinel dijo...

Muy indicado el título del relato maravilloso, donde al final el resultado es vivir "otra vez" con el peso de saber que lo importante son otras cosas...
Estupendo Jorge, me ha encantado.Es un magnífico comienzo para este tipo de relatos.
Enhorabuena.
Besos.

Autores Reunidos dijo...

A veces un suceso, en principio traumático, nos muestra una realidad de la que estábamos ajenos... Una realidad que nos da la oportunidad de ver la vida desde el suelo, pisando y viviendo de verdad. Sin las ataduras tecnológicas. Sino con las personas...
Una buena lección de la vuelta a los orígenes.
Muy entretenido y muy aleccionador.
Gracias Jorge.
Un beso, cielo.
Natacha.

Fair Lady dijo...

Ese sueño inicial fue una premonición de cómo tomar las riendas de tu vida y las tomaste de la mejor forma, valorar lo que realmente importa. A veces necesitamos despertar con un buen susto de este mundo materialista para darnos cuenta hacia dónde queremos ir realmente.

Buen relato, me ha gustado. Un beso Jorge

Noche dijo...

Siempre he pensado que este tipo de cambios (esos que vienen de adentro) vienen dados por eventos radicales..creo que es la unica forma en la que reaccionamos a la vida que aun queda por delante.

Jorge Fenix dijo...

Gracias a todos. Me gustó la experiencia de escribirlo, es decir: meditar, sacar conclusiones, ecribir un borrador,editar.
Me puse a pensar en lo que me sugeria el término "viaje": cambio, trayectoria, aprendizaje, búsqueda, peligro, descubrimiento, observación. Logré ponerle toques de humor, de interpretación psicológica, y reflexiones. Me alegro de que les guste.

Leznari dijo...

Precioso viaje, ha veces no esperas que la vida dé una segunda oportunidad, pero ocurre....
Saluditos. LEZ

@Patrulich dijo...

Muy buen inicio para este nuevo género, que nos deja un lindo mensaje para considerar.
Felicitaciones, Jorge!
Un abrazo :)

Reina dijo...

Buen viaje, si señor.

Yo tampoco creo en la casualidad; las cosas siempre pasan por algo, lo difícil es sabel el porqué.

Besos

AHEO dijo...

Muy bonito tu relato, es una invitación precisa a desapegarnos de los pensamientos impregnados en nuestros días acerca del valor material y apreciar todo aquello que queda al margen de ese valor.
Felicidades
Haydeé.

Antiqva dijo...

Nacer, vivir, conocer, morir, renacer...

Realmente es un ciclo que uno querria que fuera verdadero, pero ¿quien sabe...?

Felicidades por el cuento, que nos hace pensar.

un abrazo,

Antiqva dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge Fenix dijo...

Gracias por sus observaciones. Da gusto no solo escribir,sino que sea bien recibido lo que uno escriba.Hay en el relato un viaje a través del espacio, un viaje interior, un viaje de una vida a otra nueva.El hecho de escribirlo fue un buen motivo para ponerse a pensar en esas cosas. Fue una buena idea este genero y tema para este mes.

sinkuenta dijo...

El viaje hacia el conocimiento interior, hacia la verdad. Me ha gustado mucho. Un abrazo

La Rizos dijo...

Buah, qué hermosa forma de enfocar un relato sobre viajes... Y es que no hay nada más satisfactorio que viajar hacia uno mismo, hacia nuestro interior, para así conocer los monumentos de nuestra alma y aceptar y amar lo que somos. Disfrutar de las cosas pequeñas... Me gustó mucho, sí señor.

Ricardo Colomer dijo...

Yo denominaría al relato como Interesante, de esos que guardan un trasfondo en el que todos debemos husmear aun teniendo la certeza de que seguramente encontraremos algo que estará relacionado con nosotros mismos.

Autores Reunidos dijo...

¡Excelente de cabo a rabo!
Actual como la propia vida que encima de ella hemos creado como sociedad, cuya moraleja que enseñas claramente es elemento frecuente en nuestros cotidianos quehaceres.
A partir de lo que vive Fernando, piensas enseguida si estamos eligiendo o ya se eligió por nosotros... en España esto de elegir ocurre cada cuatro años. Tendremos que coger más aviones...
Me ha gustado todo!

Felicidades Jorge.

Emig

Bowman dijo...

Querido Jorge, como apasionado de la aeronáutica, tu sueño/relato empieza como el sueño de todo amante de la aviación: ese avión que, por una u otra razón, se queda sin pilotos y tí, que no tienes licencia, debes llevar sano y salvo a la tierra.

Claro, con este principio, ya me tienes enganchado y no puedo ser muy imparcial, ja, ja. Pero creo que se trata d una bonita introspección con moraleja. La moraleja que todos nos decimos alguna vez en la vida, pero que has sabido colocar como una interesante parábola.

Enhorabuena