ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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miércoles, 19 de agosto de 2009

FANTASÍA DE VERANO

Canto de cuarcita con la palabra “Rodus” tatuada en su piel.


(Por una antigua leyenda sabemos que una vez hubo un niño que llegó a conocer el lenguaje de las piedras.)

…/…

-“Que piedra tan bella” –exclamó el niño, cuando la encontró una tarde en que con otros niños jugaba en una de las terrazas del Guadalquivir.

-¡Cómo “piedra! –bramó con indudable indignación la piedra-.

El niño, sorprendido, abrió sus ojos y la miró fijamente. Sus amigos se estaban alejando…

-“Fue preciso –siguió rugiendo ella- que la Naturaleza, una mañana, estuviese aburrida para que, buscando algo con qué entretenerse, ordenara al “Gran Río” que jugara conmigo un rato.”

-“El resultado del juego del agua fue tan sorprendente que cuando el río acabó su actuación un par de horas después (cinco millones de vuestros mal contados años), la informe piedra que era yo antes se había transformado en un canto rodado de cuarcita tan bello que la propia Naturaleza, al verme, no pudo sino “nombrarme”. Fue así como mi nombre está, desde entonces, tatuado en mi piel. Me llamo “Rodus”; eso es lo que claramente está escrito en mi corteza, pero, claro, tú no lo ves.”

Atónito, el niño nada decía.

-“Y ahora llegas tú, diez millones de años después, pequeño humano insignificante, y sin saber nada me llamas “piedra”… Ay, los humanos nunca aprenderéis…”

El niño, cabizbajo, sin nada que decir, se alejó. Sus ojos, abrumados por el bochorno que sentía, estaban clavados en la tierra.


Sugerente imagen de una madre y sus hijos tomando el sol.


Unos pocos metros más allá, cuando caminaba pensativo, reparó extrañado en otras seis piedras, sin duda una madre y sus hijos, que idénticas en su belleza, habían salido aquella tarde a pasear.
El niño, ahora, ni siquiera se atrevió a abrir la boca cuando contempló el prodigio de la similitud de sus formas. Ellas, no obstante, le dieron las “buenas tardes”.

Fue entonces cuando el niño se prometió que algún día llegaría a conocer el lenguaje de las piedras. Parece que, si creemos lo que dice la leyenda, lo consiguió.

ANTIQVA

9 comentarios:

TitoCarlos dijo...

Si; a veces no es necesario que hablen, basta saber entender lo que ves.

Me gustó mucho.

Un abrazo,

Pedro dijo...

Qué casualidad, yo soy un fanático de las piedras; cada vez que voy a la playa vengo con unas cuantas. Tengo todas las macetas llenas, así que bien podría ser yo mismo ese niño. Al menos me he sentido algo identificado.
Gracias por este relato.

Un abrazo.

JR dijo...

Bonito relato, ese niño maleducado faltarle el respeto a Rodus.

Saludos.

Autores Reunidos dijo...

Sencillo y genial, amigo.
Las piedras tienen el secreto de la tierra. Están ahí... desde siempre y creo que por eso, muchos de nosotros, sentimos fascinación por ellas.
Un hermoso cuento. Gracias, como siempre. Aquí se aprende hasta "de las piedras" jeje.
Un beso
Natacha.

isis de la noche dijo...

¡¡Guao!!

¡Hablar el lenguaje de las piedras!!!

Eso sí que es fascinante... Yo empeñada en los idiomas y ya ves... ¡¡NI SE ME HA OCURRIDO APRENDER ESE!!!!

Qué bella ensoñación la que has creado con tus palabras amigo...

Es así que cada criatura guarda eones de historia ;) ¡¡Dichosos los que saben esos idiomas!!! ;)

besos miles, mi querido amigo, que no dudo fueras algún día el niño aquel ;)

Aldhanax Swan dijo...

Creo que los niños tienen dones especiales que a veces los adultos anulamos.
Me encantó el cuento!!
Bellísimo.
Besos

Marinel dijo...

Mi hija estará encantadísima con este cuento!
No pocas veces,me ha hecho jugar con "piedras",alegando que también sienten y son...
Y claro,había papás,mamás e hijitos...
Es que hay tantas piedras preciosas que encontrar y tomar para jugar!
En fin,una preciosidad,amigo mío.
Habrá que aprender ese idioma,sin duda.
Besos.

Calvarian dijo...

Caray...piedras que hablan y con carácter jejeje. Bonita historia

Saludox

Julio dijo...

Me gusta. Si prestais atención y escuchais adecuadamente las piedras os contaran historias increíbles.
Un abrazo