ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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martes, 11 de noviembre de 2008

NUEVAS FRONTERAS

Técnicamente muerto. Así me definirían centenares de doctores en medicina de aquellas épocas pasadas de la humanidad. Incluso en la actual, cualquier médico de cabecera no sabría afirmar con certeza que la vida no me había dejado.

La adolescencia es una etapa de transición. Para mí fue más que eso porque viví en poco tiempo los pasos de curiosidad ante las cosas que me interesaban, llevándome un impulso como deseo irrefrenable hacia todo lo que decía de la vida más allá de lo que vemos. Así encontré a Julio Verne y sus profundas lanzas hacia horizontes lejanos donde la imaginación de muchos no sabía llegar. Isaac Asimov me entretuvo, al igual que Arthur C. Clarke con sus odiseas. Pero ellos eran meros aficionados para mí, porque apenas arañaban vestigios del lugar donde mi imaginación pretendía llegar.

Gran fue mi asombro cuando tropecé un buen día con H. G. Wells y sus viajes en el tiempo. Una adrenalina de fascinación recorrió mi cuerpo al comenzar su lectura. Aunque quedé despagado por la forma que utilizó para sus viajes, pues una máquina no era lo que yo imaginaba como medio; sin embargo, la idea caló en mí, pues por fin alguien de este planeta escribía sobre el tiempo, como si todo estuviera ahí y nunca en realidad hubiera desaparecido: tan sólo es nuestra conciencia, que únicamente permite visitar un presente a la vez y, por lo general, al nacer ya marcamos esa pauta dentro de un mismo estado del tiempo…

Así era mi teoría del tiempo y la forma de viajar a través de él: desde la conciencia. Con mucha paciencia e interiorizando cantidad de filosofías, escritos antiguos y quizás algunos prohibidos por altas jerarquías sociales, encontré la puerta a un estado de conciencia que me llevaba allá donde quería, con la única cláusula de letra pequeña que decía que quien se iba volvía, pero el cuerpo quedaba en un estado de aparente muerte, debido al profundo sueño en que se sumía la consciencia física.

Si tuviera que dar una conferencia sobre mi vivencia en este sentido, la iniciaría así: ¿Han oído alguna vez hablar de los mundos paralelos?

Stephen Hawking y otras eminencias han encontrado insinuaciones de lo que digo. Incluso la creciente física cuántica se acerca a la posibilidad de los múltiples universos. No obstante, todo es teoría informal porque ciencia y espíritu no se ponen de acuerdo nunca.

Yo soy ciudadano de a pie, y desde lo que soy he buscado y encontrado la solución vislumbrando el umbral y sobrepasando las nuevas fronteras. He descubierto algo que va más allá del propio viaje y su destino, pues la transición desde el primer viaje me ha hecho ver de cerca, despertando mi sensibilidad desde esa conciencia que contempla más allá de lo tridimensional, parte del mundo invisible que nos rodea desde siempre a toda la humanidad.

Cualquier pensamiento generado desde cualquier mente es llevado por alguna forma de energía, que algunas ciencias del espíritu señalan como devas. Éstos son quizás los ángeles de la religión que más conozco. Entonces deduje que los pensamientos llegan a su destino, inexorablemente. También he adivinado tras mi cerrar de ojos y posterior viaje hacia esas cumbres fronterizas, que las fuerzas de la naturaleza están vivas más allá de lo que presagian nuestros ojos. He observado silfos del aire, como salamandras del fuego, ondinas del agua y las hadas de las flores… también la tierra tiene sus elementos invisibles pero vivos.

Al volver de cualquiera de estas salidas, me preguntaba si realmente le haríamos daño a un bosque, sabiendo que en realidad está animado por tantos seres que viven en otros planos más allá del que percibimos desde los cinco sentidos…

Cuando viajas a otros tiempos, lo haces como alguien que nadie puede ver. Pareces el “gran hermano” que todo lo observa desde donde está, y te acercas a cualquier lugar sin temor que un estornudo despierte tu conciencia o avise a cualquier persona cercana. Gracias a esta peculiar expansión de la conciencia, seguía de cerca escenas, algunas horribles, como algún castigo en la época medieval donde eran frecuentes las ordalías o juicios de Dios. En algún momento presencié el ver caminar a un acusado sobre nueve rejas de arado puestas al rojo vivo con los pies desnudos. Posteriormente entendí que si días después las plantas de sus pies estaban sanas, entonces era absuelto.

Otro detalle que me impactó de esa Edad Media era que los castillos levantados para contener a posibles invasores eran con frecuencia nidos de bandidos con los que los mismos señores feudales sembraban la inseguridad de sus vecinos con sus rapiñas.

Las guerras y las luchas señoriales iban siempre acompañadas de incendios y devastaciones impiadosas, pues ese era el mejor modo de arruinar al enemigo. Por supuesto que las clases rurales, innegablemente las más necesitadas, eran las más afectadas por estas calamidades inesperadas… Curiosamente, este hecho me hizo recordar con estupor el terrorismo actual, llevándome a sospechar que también hay señores feudales hoy en día, interesados en crear discordias en el mundo.

No sólo contemplé desavenencias parecidas a las contemporáneas. Lo que no aparecía desde el signo inequívoco del amor en mis presentes físicos actuales lo encontré en esas lejanas tierras, donde mi conciencia era luz y medio de vida. En una de mis salidas más adoradas a la época medieval, me sorprendió visitando un castillo una misteriosa dama, oculta en una torre gris tejiendo un tapiz; ella me vio perfectamente. No nos pudimos tocar, pero ella me veía sin duda. Parecía una relación virtual que en ningún momento quise desaprovechar. Nuestras conversaciones fueron tertulias interminables y con un afecto muy singular y cercano. Ella no pareció desde el primer momento sorprenderse de mí y ninguna mueca de extrañeza o temor acompañaban sus palabras. Una indescriptible aura de amistad nos envolvía en cada encuentro y le prometí que nunca dejaría de verme.

Era princesa, según pude saber más adelante. Se llamaba Aelia y, aunque ninguno de los dos aprovechamos el maravilloso evento para hablar de nuestras respectivas épocas, pasamos maravillosamente el tiempo que convinimos conversar… sólo de ambos y, como si nos conociéramos de siempre, empatizamos desde el primer instante. Creo que ella me esperaba, como yo la buscaba… Así es el tiempo y somos las personas. Quizás llevamos dentro lo que somos y seremos, como lo que queremos…

Emig

Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿entonces, qué?
S.T. Coleridge

13 comentarios:

Pedro dijo...

Un relato maravilloso, un viaje alucinante, una fantasía demasiado deseada... un gustazo leerte.
Un abrazo.

Esther dijo...

Emig en cada escrito te superas,tu viaje ha sido tan intenso como bonito..Lo que me descoloca es el principio que no sé si pensar que el protagonista está en coma y todo el resto es como ese sueño que tenemos cuando tenemos un pie en la vida y el otro en la muerte..Ese mundo misterioso que el que sale de el muchas veces no recuerda nada..

El final también me ha encantado la charla con Aelia, como dos almas gemelas de tiempos diferentes que se encuentran en este vacío de tiempo.. ha sido increible, magnifico..

Besos encanto

Ricardo Colomer dijo...

De la primera a la última frase..."calvao", lo has "clavao".

Precioso

Leznari dijo...

Interesante narración de un bonito viaje,inusual a los otros que he leído y a la vez enternecedor, como cada cual quiera orientarlo hacia un camino u otro.
Que más decir.....ESPLENDIDO.
Saluditos.
LEZ

isis de la noche dijo...

Qué bello relato..

Pues si este mundo fuera el único, qué aburrida sería la vida.. qué carente de posibilidades.

Todo lo que creamos en el plano astral se materializa.. es una inexorable ley cósmica..

Y yo creo en los mundos paralelos. La conciencia es infinita, ¿por qué esta vida habría de ser la única que podamos percibir?

Me ha fascinado este viaje...

Nunca jamás hay que autolimitarse.. hay universos enteros por descubrir..

y sus secretos siempre nos susurran, nos llaman, nos invitan..

Marinel dijo...

Que magnífico relato,Emig.Un viaje pensado desde ese interior que lo desea, que desea ver más allá de lo que es.
Un viaje que se hace realidad, entremezclando épocas y situaciones y comparándolas con las que se viven físicamente e incluso de manera virtual.
Me ha encantado esa mirada desde el ensueño,ese encuentro que merodea la realidad física,pero siendo más etereo,mas romántico.
En fin, que precioso,precioso.
Y ese final...¿qué pasaría?...ufff, me encanta imaginarlo. Yo soy así.
Enhorabuena.
Besos.

Inés Bohórquez dijo...

Exclente relato!

Es que la imaginacio no tiene limites. Fijate que siempre quise hacer un viaje a traves de los cuentos de las historias de tantos libros que he leido y tu me has dado un interesante viaje sin lugar a dudas y me encantó.

Vemos en nuestros mundos de tinta y pluma mas mundos de los que en realidad existen o es que existen?

me encanto de corazòn !

un abrazo y un saludo a todos
mucho exito y bendiciones!

Fylgiar dijo...

Y, a veces ocurre, los mundos paralelos convergen en una ilusión, en un encuentro inesperado con un alma que te espera. ¿Cuánto puede durar esa magia?

Precioso viaje. Un día lo emprenderé.

besos

Ana dijo...

El paraíso es leerte, Emig.

Mil besos

Autores Reunidos dijo...

Gracias a todos...

La verdad es que al escribirlo tuve que compartirlo inicialmente con una persona para que me dijera desde su objetividad, si el mismo era publicable, pues yo mismo no sabía a ciencia cierta desde mí, cuando al escribirlo, no lo veía como una absoluta ficción. A veces pienso que la imaginación nos lleva a descubrirnos y descubrir nuevos mundos más allá de lo visible. Y lo visible está en nuestras mentes, muchas veces vemos desde ahí, en vez de observar mucho más allá. Y a veces pienso que observar es dejar que surja cualquier cosa fuera de nuestros esquemas, y en esa "tierra de nadie" descubrir que también hay vida. A veces sospecho que ahí está la Vida...

Lamento y pido disculpas por mis ausencias, no solamente aquí, sino también en vuestros blogs. Entiendo que sabéis que no estoy porque no puedo y a veces las prioridades obligan a cambiar el propio rumbo. Pero cierto es que el pensamiento y el recuerdo, incluso el cariño hacia tod@s vosotros lo llevo conmigo y aprovecho momentos como este para manifestarlo con palabras.

Un fuerte abrazo y gracias de nuevo. Vuestras palabras son importantes, mucho, para mí.

Emig

Fair Lady dijo...

A veces los sueños son un presagio de lo que ocurrirá en un futuro... quién sabe si se repite la historia, pero esta vez despierto.

Un viaje fantástico, me ha gustado Emig.

Un abrazo

AHEO dijo...

Bello :)
Conciencia... estoy convencida de que la conciencia tiene en sí misma magia y por lo tanto ser concientes nos da esa dualidad al caminar por la vida: somos magia transitanto, somos magia creando, somos infinitas posibilidades en el universo... una de ellas es ser viajero en él y poder compartir con otros espíritus las hermosas aventuras que vivimos, cómo esta que has escrito. Estoy convencidísima también de que todos los seres que hayamos en el camino incluyen a esos que desde la invisibilidad física nos visten de guiños el corazón.
Un abrazo Emig.
Haydeé ;)

Noche dijo...

Entonces creería!.

me pregunto Emig, si esto es producto solo de tu imaginación, o en realidad haz hecho esta maravilla de viajes de conciencia.

Me quede con ganas de saber mas..

:)