ESTAMOS PUBLICANDO AHORA LOS RELATOS DE: GÉNERO: "LIBRE"; TEMA: "EMPECEMOS JUNTOS".

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viernes, 15 de enero de 2010

LA PRIMERA VEZ QUE...


No podía salir de mi asombro, iría de vacaciones. Mis tíos me estaban invitando a su casa en la playa.

Sería una aventura fantástica aunque me daba tristeza dejar a mis hermanos en casa, pero no me atrevía a preguntar por qué no íbamos todos, sabía que jamás invitaban a nadie, así que debía considerarlo como un honor que me llevaran a mí.

Mamá trataba de conformarnos, diciéndonos que podríamos escribirnos o hablar por teléfono, aunque para esto debíamos ir a la casa de la vecina ya que en casa no contábamos con ello.
Era muy extraño imaginarme cómo sería estar sola. ¿Cómo haría para explicar con palabras lo que experimentaría tan lejos, en un lugar extraño? Y por las noches trataba de fantaseaba.
Mi ansiedad era enorme, nunca en mis 8 años había salido de casa, lo más lejos que habíamos ido y fue todos juntos era a la feria del pueblo vecino. ¡Qué gran día fue ese! ¡Cómo nos divertimos! Y cuántas cosas compartimos, los juegos mecánicos que nunca habíamos visto, la gran kermesse donde ganamos tantos y tantos premios. Pero ahora estaría sola, tenía miedo de aburrirme, de no saber qué hacer. Y a la vez deseaba ir a conocer ese lugar que tantas veces representé en mi cabeza como un sitio mágico.

Era terrible la espera, la zozobra por el viaje, la preparación, verla a mamá tejiendo y cosiendo la ropa que llevaría. Porque no había dinero para ropa nueva. Algunas tías me compraron zapatos, ¡zapatos! ¡Qué cosa más horrible! Había pasado mi vida descalza o con alpargatas gastadas de tanto juego, y ahora escuchaba decir que no era propio para una nena, que debía aprender modales, que cuando fuera con los tíos, no podía comportarme como en casa. Hasta creí escuchar a mamá dar las gracias al cielo de que no fuéramos todos, por el dinero y por lo revoltosos que éramos. Me encogí de hombros haciendo caso omiso a sus palabras.

Mientras preparaba mi valija, cada uno de mis hermanos me trajo algo para que no lo olvidara. La pena me embargaba, tres meses sin ellos, sería toda una vida. A los 8 años eso significa una eternidad. Y el mejor regalo fue el que me trajo Sofía, mi única amiga, la que vivía al lado de la granja, era una muñeca preciosa que habían hecho ella y su mamá para que me acompañara y no me sintiera tan sola.

Esa noche miré la maleta con tristeza, nervios y alegría, una extraña sensación que no había experimentado nunca.

No pude dormir daba vueltas y vueltas en la cama. Escuchaba la respiración acompasada de mis hermanos y sentía que ya comenzaba a añorarlos.

Cuando Joaquín nuestro gallo cantó, ya estaba vestida y sentada en la cama pensando y despidiéndome en silencio de mis hermanos. Besé en la frente suavemente a cada uno de ellos, eso era algo que sólo podía hacer mientras dormían porque parece que a los varones no les gustan los besos. Siempre que los besaba para demostrarle mi cariño pasaban su manito por la cara a modo de limpiar el beso, o tal vez lo hacían para que me enojara, cosa que era muy frecuente y no sólo con lo afectuoso, pero los amaba con ellos vivíamos grandes aventuras, nos contábamos todos nuestros secretos, conocíamos de memoria todos los lugares sagrados que habíamos descubierto.

Terminado el desayuno llegó el auto con los tíos, bajaron con toda esa aristocracia que los caracterizaba, siempre los había visto como si pertenecieran a la realeza, demasiados puntillosos para mi gusto. Pero quería conocer la playa, y además que mi papá estuviera orgulloso de mí.
Los saludé con dos besos como solían hacerlo, subieron mi valija, mamá me entregó una cartera con todo lo necesario para el viaje, agarré mi muñeca, besé a mamá y papá y partí rumbo a la aventura.

El viaje fue muy largo y pasé la mayor parte durmiendo. Llegamos a la noche, mi tía me dijo que no podríamos ir a ver a la playa ese día.

Una vez acomodada en mi habitación, comencé a escribirles a mis hermanos del viaje para no olvidar ningún detalle. Pero creo que me quedé dormida antes de terminar.

Por la mañana ya preparada después de desayunar y ayudar con los quehaceres salimos rumbo al mar.

Cuando llegué, me quedé sin aire, la emoción que me embargó lleno mis ojos de lágrimas y no podía parar de llorar.

El Mar, qué hermoso era, cuánta agua había, y las olas me asustaban. Me quedé allí parada sin decir nada, sólo contemplando eso que no tenía palabras para describir.

¿Cómo les podría transmitir a mis hermanos aquello que estaba viviendo?

Supongo que pronto encontraría la forma, era mi primer día y todavía me esperaban muchas cosas más por vivir allí.

Aldhanax

5 comentarios:

Autores Reunidos dijo...

Sin duda, ver el mar por primera vez debe ser una experiencia maravillosa. Esa masa azul de día y negra en la noche, es hipnótica y hermosa.
Una preciosa primera vez, amiga.
Un beso y gracias por tus letras.
Natacha.

Marinel dijo...

Al, me has dejado con las enormes ganas de saber qué otras cosas ocurrieron en esos tres meses,donde por primera vez esa niñita conoció la inmensidad del mar y sus olas...
Y me ha encantado esa descripción de la ambigüedad de lo que siente;ansiedad,felicidad,tristeza,nervios...
Precioso,pero si hay segunda parte,me avisas,¿vale?
Besos,guapa.

Leinad24 dijo...

Guau!!! El mar...poderoso mar que quien lo ve por primera vez se enamora. Muy bonito

Aldhanax Swan dijo...

Gracias a todos por sus palabras. Me emocionaron sinceramente.
Marinel ya te contaré cuando termine la segunda parte y estará en mi blog.
Besitos a todos y nuevamente muchas gracias.. :)

Calvarian dijo...

Tiene que ser increible poder recordar esa sensación, ver el mar a una edad que quede grabado para siempre
Enhorabuena
Saludos