
Un día, Emanuel descubre un mapa, aparentemente de un tesoro escondido en su casa; Leandro que lo acompañaba a todas sus aventuras, le dice – vamos a seguir las pistas—y así descubrir que es el tesoro.
Su abuela Beatriz, ya no vivía en esa casa, pero si había dejado muchas pistas a seguir; el mapa decía comenzar por la habitación de Emanuel, y allí encontrar cuatro llaves muy bien escondidas, para después poder abrir el cofre del tesoro.
Estando en la habitación, Leandro descubre que debajo del piso de parquet había una madera suelta y allí se encontraban las llaves; también se encontró una nueva pista, que decía – busquen en la sala, un libro que tiene el dibujo de una de esas llaves-.
Ya muy entusiasmados con, se dirigen a la sala y comienzan a buscar en la biblioteca, cada rincón y en cada libro; pero se dan cuenta que en la pared hay un pintura de un libro, con el dibujo de la llave; se fijan detrás del cuadro y allí estaba la cerradura.
No salían de su asombro y cada vez mas intriga y entusiasmo por encontrar pistas; pero ya era tarde y estaban tan cansados que necesitaban dormir, que los reponga para seguir su gran búsqueda del tesoro.
A la mañana siguiente, se levantan y salen corriendo para ver que pista seguir; en eso su madre los llama para desayunar, a lo que se niegan ya que estaban muy cerca del tesoro; al abrir la caja fuerte, encuentran la mitad del mapa que les dice que el tesoro está en su patio.
Emanuel, saca la pala del garaje y Leandro trae el mapa, las llaves y las pistas; una vez en el lugar que el mapa marca como que es donde está el tesoro, Emanuel comienza a cavar, hasta que toca con la pala algo de metal; sus ojos brillaban de alegría y Leandro saltaba de contento.
Ya con el cofre en sus manos, probaban las llaves una a una hasta que dieron con la que abría lo abría; se miraban y tenían miedo por saber con que se podían encontrar, pero siguieron y al darle vuelta a la llave se abrió el cofre del tesoro; encontraron caracoles de todos los colores y formas uno más lindo que otro y también un mapa, para otra gran aventura de piratas.

Momentos de la vida. (Fabiana)


11 comentarios:
Precioso Fabiana, me gusta mucho como narras esa emoción infantil, en la que te late el corazón con fuerza cuando estás a punto de descubrir aquello que llevas un tiempo buscando. Esa ilusión y esa inocencia que se va perdiendo con la madurez, la recuperamos un poco al leer tu relato.
Besos.
Me gustó como presentas la personalidad de los niños.
Saludos
Gracias Ruth!!que bueno que te guste!
Joseín Moros los presento tal como son en la realidad!! tengo dos hijos muy inquietos!!!
Muy ameno Fabiana, la curiosidad de la niñez es imperdible, los caracoles y la nueva busqueda son el motor para otra nueva historia.
besos
María Rosa
PD La anterior entrada la eliminé, porque salió a nombre de mi hijo porque escribí desde su compu y no lo había dacado, disculpa.
La belleza de la ingenuidad y la calided de los niños... ¡Que encanto de narracion!
Un saludo, amiga
¡La emoción de seguir pistas!! Muy bueno este relato que da pie para imaginar cómo será la siguiente aventura.
Un saludo.
Haydeé :)
Me encantó la historia, imaginativa, original y una abuela que sigue dejando cosas para que los nenes.
Muy, pero muy hermosa.
Besitos
Un cuento de piratas, de los más movidos y emocionantes.
Creo que todos, de niños, hemos querido encontrar un tesoro.
Esa abuela les hizo un hermoso regalo..
Un beso y gracias por tus magníficas letras.
Natacha.
Qué tesoro más lindo encontraron.Sobre todo el tesoro más grande que entiendo yo, es lo bien que lo pasaron para buscarlo.Lo que sentían...
Me ha gustado mucho.
Besos.
Bonita aventura buscando el tesoro y con continuación jejeje
BEsix
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